El republicano de extrema derecha José Antonio Castro ganó la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Chile el domingo, convirtiéndose en el primer líder de extrema derecha en ingresar al gobierno desde el retorno a la democracia, según los primeros recuentos de votos.
Como predecían todas las encuestas, Castel ha superado a la progresista Jeannette Jara, que lidera la mayor coalición de fuerzas de centroizquierda e izquierda, gracias al apoyo de la derecha tradicional de Evelyn Matthei y de la extrema derecha más radical de Johannes Kaiser. Con base en el 25% del recuento de votos, Castor recibió el 59,8% de los votos, mientras que Jarrah recibió el 40,1%.
La tercera vez es la vencida.
Castor llegará a La Moneda tras su tercer intento (los dos primeros fueron en 2017 y 2021), pese a perder en primera vuelta ante Jarrah por la dispersión de candidatos en su división.
El hijo de 59 años de una pareja de inmigrantes alemanes (su padre estaba afiliado al Partido Nazi) se graduó en la Facultad de Derecho de la Universidad Católica Romana. Durante 16 años fue representante de la conservadora Unión Demócrata Independiente (UDI), partido nacido bajo el régimen de Augusto Pinochet (1973-1990), que luego abandonó para formar el Partido Republicano.
Los defensores de Ramoneda Pinochet
Defendió la dictadura durante toda su carrera política por su estrecho vínculo con ella: su hermano fue ministro del dictador y apoyó la continuidad del régimen en el referéndum de 1988. En varias ocasiones a lo largo de su carrera elogió el legado neoliberal del pinochetismo.
Hasta la fecha, el primer y único presidente de derecha de Chile desde el retorno a la democracia fue el fallecido Sebastián Piñera (2010-2014 y 2018-2022), quien votó en contra de la permanencia en el cargo del dictador.
El abogado ultracatólico y padre de nueve hijos ha puesto la seguridad y el orden público en el centro de las discusiones electorales al prometer formar un “gobierno de emergencia” que tomaría medidas enérgicas contra el crimen y la migración irregular. Según su plan, protegería la frontera norte con vallas y zanjas, construiría prisiones de máxima seguridad, aislaría completamente a los capos de la droga y aumentaría las penas por cualquier delito.
Con la victoria de Castro, Chile se suma a una ola de gobiernos de extrema derecha en todo el mundo y la región, consolidando un nuevo polo en Sudamérica junto a la Argentina de Javier Millay y una mano amiga de Donald Trump. Aunque la agenda es muy similar, el tono y la forma del partido extremista chileno no son tan agresivos y confrontativos como los de otros líderes del continente. Su imagen se parece más a la de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, o a la francesa Marine Le Pen, de quien dice ser admiradora.
Castor asumirá el cinturón presidencial el 11 de marzo de manos del presidente saliente Gabriel Boric, quien por ley no puede presentarse a la reelección. El presidente republicano, Arturo Squilla, había anunciado días atrás que el gobierno de Castel incorporaría a ministros de Chile Vamos, la tradicional coalición de derecha que lo apoyó en estas elecciones, pero está por ver si también se sumará el ultraderechista radical Johannes Keizer, quien hizo campaña por Castel tras perder en segunda vuelta pero aún no ha aclarado si le gustaría sumarse al próximo jefe del Ejecutivo chileno.