Brasil, uno de los favoritos al título, debutó en el estadio MetLife de Nueva Jersey, sede de la final, contra Marruecos, una de las selecciones más fuertes del Mundial. Marruecos fue semifinalista en la última Copa del Mundo y un fuerte contendiente para repetir la hazaña en 2026. El resultado fue un empate 1-1, lo que refleja igualdad de oportunidades, pero no igualdad de juego, ya que el equipo africano fue superior a la Canarinha en casi todas las fases del juego.
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