El canciller alemán, Friedrich Merz, anunció que el gobierno alemán pedirá a la Comisión Europea que revise la normativa que prevé prohibir la venta de coches con motor de combustión interna a partir de 2035.
Berlín quiere que la UE permita continuar la venta de híbridos enchufables y coches eléctricos … A partir de esta fecha se amplió la autonomía y los motores térmicos de “alta eficiencia”.
Merz explicó durante una aparición en Berlín que escribiría a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, para defender la posición de Alemania. Dijo que la coalición entre conservadores y socialdemócratas reconoció que la industria automotriz del país estaba experimentando una “situación volátil”, afectada por la caída de la demanda en Europa, la competencia de China y las tensiones comerciales con Estados Unidos. Estos problemas han provocado decenas de miles de despidos.
La canciller insistió en que relajar las normas permitiría a los fabricantes seguir siendo competitivos sin abandonar los objetivos climáticos. “Nuestro objetivo común debe ser lograr regulaciones favorables a la innovación y neutrales desde el punto de vista tecnológico que concilien la protección del clima con la competencia industrial”, afirmó.
La delicada situación de la industria llega en un momento en que el gobierno está tratando de reactivar la economía alemana en medio de una infraestructura envejecida, una fuerza laboral cada vez menor y las consecuencias de la guerra en Ucrania.
El debate también tiene un fuerte componente político: la extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD) está utilizando la transición a los coches eléctricos para alimentar el malestar social en un momento en el que compite con los conservadores por el liderazgo en las encuestas.
Merz destacó que la revisión de las regulaciones de emisiones por parte de la UE era un “paso crucial” para asegurar el futuro de Europa como centro de fabricación de automóviles. Según la canciller alemana, las propuestas del gobierno tienen como objetivo evitar sanciones por no cumplir con los límites de emisiones y proteger una industria que es una parte central de la identidad industrial de Alemania.