Un grupo de activistas socialistas del Partido Socialdemócrata, que incluye alcaldes, diputados y otros funcionarios públicos, ha emitido un manifiesto en respuesta a los casos de violencia sexual que afectan al Partido Socialista de los Trabajadores, en el que exigen acciones firmes, transparentes y coherentes para “preservar la confianza de los ciudadanos”.
Las mujeres que firmaron el acuerdo señalaron que los recientes hechos conocidos de acoso sexual y quejas internas del Partido Socialista de los Trabajadores sobre posiciones institucionales y organizativas “han llevado al entumecimiento, la vergüenza y la inevitable insatisfacción” con el Partido Socialista, un partido que, según dicen, tiene “el feminismo grabado en su alma”.
Activistas del PSdeG, entre ellos María Rivas López, diputada del Gobierno de A Coruña, o Inés Rey, alcaldesa de A Coruña, subrayaron en su artículo que Silvia Fraga dimitió como secretaria de Igualdad del Partido Gallego “después de hacer un trabajo ejemplar”, señalando: “No puede dejarnos indiferentes”.
“Lamentamos profundamente la dimisión de Silvia Fraga”, decía el manifiesto, calificando su decisión como un acto de “compromiso feminista”. También defendió la obra y la carrera de Fraga “frente a determinadas informaciones o interpretaciones filtradas intencionadamente y contrarias a los hechos”.
Al describir la militancia socialista como “un compromiso importante y una forma de entender la vida, la justicia y la democracia”, Mujeres Socialistas se dirigió a la militancia, a sus simpatizantes y a los ciudadanos para expresar su apoyo a las víctimas de acoso sexual que denunciaron lo que llamaron comportamientos “sexistas y criminales”. También destacaron que “denunciar estas conductas es un acto de valentía y debe ser siempre apoyado por colectivos e instituciones”.
La declaración considera “crucial” la transparencia a la hora de resolver estas denuncias y pide garantías de procedimientos “rigurosos” que se centren siempre en la protección de las víctimas.
Señalaron que “las reacciones ante las denuncias de cualquier incidente que pueda vulnerar la dignidad o la integridad de las mujeres deben ser rápidas, claras y contundentes, basadas en el ejemplo y la responsabilidad política, especialmente por parte de quienes ocupan un cargo orgánico”, antes de recordar que “la tolerancia cero no es un lema” sino “una exigencia democrática que no admite excepciones ni matices”.
Defendiendo “por lealtad al partido y a sus principios” la necesidad de esclarecer los hechos, proteger a las víctimas y preservar la integridad de las instituciones, las mujeres del PSdeG exigen una actuación “firme, transparente y coherente” para mantener la confianza de la ciudadanía y “demostrar que no hay lugar para la impunidad ni para ninguna forma de violencia contra las mujeres”.
Además, cuestionaron cualquier “protección o relativización del acoso sexual y el machismo”, que, según dijeron, “no tiene cabida” en el Partido Socialista.
El descontento entre miembros del Partido Socialista Obrero Gallego no ha dejado de crecer en los últimos días tras las denuncias de acoso sexual contra José Tomé, expresidente de la delegación de Lugo, que dimitió el jueves. Mientras la secretaria de Igualdad del PSdeG dimitió, el líder socialista gallego José Ramón Gómez Besteiro admitió que tenía información sobre denuncias de acoso sexual en octubre.
Además de Bestero, fueron informados de los acontecimientos que siguieron, cuando otros dos dirigentes del Partido Socialista se reunieron con una tercera persona: Lara Méndez, secretaria de organización gallega, y Pilar García Porto, secretaria de organización de la provincia de Lugo y alcaldesa de Antas de Ulla. Ninguno de ellos estaba entre los firmantes de la declaración.