Tradicionalmente, el hogar ha sido considerado un espacio propicio, seguro y protector, un espacio geográfico íntimo, un límite simbólico y físico que marca el límite entre el ámbito público y el privado. Lo único que tienes que hacer es recordar la famosa frase “Hogar, dulce hogar”.
alguien … ¿Quizás sea menos dulce, menos apasionado, menos cómplice? Esta parece ser la pregunta que se hace. “¿No hay ningún lugar como el hogar?”una exposición organizada por el MUSAC a partir de su colección, cuyo título, por cierto, contiene otra frase célebre, como “No hay lugar como el hogar”, que Dorothy Judy Garland repitió como mantra salvador en El mago de Oz.
La propuesta forma parte del trabajo habitual de la institución de revisar sus colecciones desde diferentes ángulos para generar nuevas interpretaciones.
En esta ocasión, el eje rector sobre el que se construye el proyecto es la sospecha de que el hogar ya no es ese refugio emocional supuestamente idílico, por lo que se propone partir de este momento de repensar qué significa vivir en un lugar y qué significa llamar hogar, que se nos presenta como un concepto inestable, influenciado por circunstancias sociales, experiencias emocionales y expectativas culturales rápidamente cambiantes.
Este ámbito de aparente incertidumbre está muy directamente relacionado con los inquietantes patrones de la sociedad actual, que se caracterizan por dificultades para encontrar una vivienda digna, movimientos migratorios crecientes e imparables, precariedad y soledad urbana acuciantes, y cambios en los modelos tradicionales de familia y convivencia.
Preguntas sobre la membresía
hay totales 45 obras de 24 artistas, La exposición nos invita a reflexionar sobre estos factores en el contexto del arte actual, a través de cuestiones de identidad, memoria, espacio doméstico y la construcción simbólica de la casa que imaginamos, no solo brindando respuestas sino también planteando interrogantes sobre la pertenencia, el arraigo y la transformación de los espacios habitables.
El recorrido está estructurado de la siguiente manera. secuencias conceptuales de múltiples capas, Comenzando por el ámbito del territorio y el lugar, finaliza con una reflexión sobre los conceptos culturales de hogar y las posibilidades para su reinvención. Por tanto, el paisaje, los espacios urbanos y abandonados dominan la primera sala. Los edificios de estos lugares parecen haber sido despojados de la identidad de sus ocupantes, pero los tranquilos alrededores muestran algunos rastros de sus ocupantes anteriores. Ciudadelas de memoria, identidad y pertenencia se almacenan en calles, edificios o comunidades enteras.
Entre las imágenes, “Habitación con vistas” de Shoja Azari; “El anarquista” de Christina Lucas; y “Casa Pulido” de Alejandro Apóstol.
(ABECEDARIO)
El siguiente paso pasa por proporcionar sonidos e imágenes para el interior: habitaciones, muebles, objetos cotidianos, pasar de los espacios públicos a los privados y presentar escenas de gestos mínimos y rutinas invisibles que dan forma y activan la vida cotidiana. La existencia humana plantea preguntas generales: ¿Qué hace que una casa sea un hogar? A través del cuestionamiento descubrimos que este espacio ya no es un lugar físico, sino una red de relaciones donde las emociones, los cuidados, los conflictos, las jerarquías, las migraciones o los personajes se convierten en actores reales de la historia.
Este giro conceptual de lo territorial al interior, y del interior a lo relacional, tiene éxito porque muestra que el hogar no es sólo una estructura física sino también una experiencia social y emocional que se aleja de la noción idealizada de ser un refugio y revela una dimensión contradictoria que también contiene tensiones, desigualdades y conflictos.
La diversidad de los artistas reunidos –ya sea por origen, generación o lengua– genera un abanico de perspectivas, a las que cada obra aporta su propia mirada. No es fácil destacar una pieza, pero algunas me dan una sacudida emocional especial. Entre ellos, el proyecto “Hotel Fuentes de Ebro” de Lara Almarcegui pretende co-revitalizar espacios abandonados; el inquietante vídeo de Shoja Azari “Room with a View” (que me produce oleadas emocionales de indignación y enfado cada vez que lo veo); La instalación de Carolina Caycedo “Caminemos Juntos” es un ejemplo de acción comunitaria, en la que la ropa se transforma de un tejido protector para el cuerpo individual a una estructura acogedora para el colectivo.
También es una obra espectacular e irónica. Diango Hernández “Parlor Game”, una sugerente metáfora del exilio; la emotiva intervención de la inquietante pareja “padre y madre” de Enrique Martí, que esconden posibles demonios domésticos detrás de su aparente tranquilidad; Conchas de Jerez “En Busca del Oasis de Ítaca (En Memoria de +98 Inmigrantes Muertos)”; o el viaje íntimo y “fractal” de Mateo Maté en “Viajo para entender mi geografía”.
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“¿No hay nada mejor que casa? Colección MUSAC

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lugar:
MUSAC (León) -
DIRECCIÓN:
Avenida de los Reyes Leones, 24 -
Notario:
montserrat pismakos -
período:
Hasta el 7 de febrero de 2027 -
Evaluar:
****
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Además de las obras de la colección, el proyecto también incluye obras específicas creadas para el evento, que se irán añadiendo a lo largo del año: el colectivo Cestola ya ha creado un mural “Sustento da fogueira”, que para mí crea más sombras que luces, y habrá otras intervenciones más adelante. Tito Pérez Mora, Sara Alonso y Lara Ruiz.
