Gabriel Rufián regresa al campo de batalla. Tras un parón de un mes, el portavoz de “Alianza Republicana” en el Congreso vuelve a asumir el papel de alternativa de izquierdas, esta vez de la mano de la exministra de Igualdad Irene Montero, a la que él mismo mencionó. … ha sido la responsable de la divinización en los últimos meses, viéndola como una salvadora y la única referencia que puede volver a unir este espacio político. Al republicano sólo le rechazaron las propuestas de su propio partido y de Podemos, que propuso una lista única para cada provincia, añadiendo lo máximo a un método que aclaró inmediatamente: un método de organización por circunscripción y “orden”, dijo, para evitar listas grandes como las de Aragón o Castilla y León que conducían a derrotas electorales. hasta ahora.
Temeroso de una eventual extinción, el partido fundado por Pablo Iglesias en 2014 ha ido solo -además de rechazar el planteamiento de Rufian, ha rechazado la “nueva” alianza impulsada por Ezkilda Unida, Soumal, Comance y Mas Madrid, aunque Yolanda Díaz ha dimitido como líder del partido-, parece decidido a romper con su propia estrategia y ahora anima a la creación de un frente común.
Rufián y Montero se entenderán en un acto en Barcelona el próximo jueves (9 de abril) denominado “¿Qué s’ha de fer?” (“¿Qué hay que hacer?”), donde los dos discutirán el futuro de la izquierda bajo el liderazgo de Xavier Domènech, ex líder de la comunidad autónoma de Cataluña. “Vamos a conversar y dar certidumbre a los de la izquierda y decirles que aquí hay un partido que jugar y que tenemos que salir a ganarlo”, dijo la número 2 de la Morada en unas declaraciones a TVE, en las que admitió estar “muy encantada”. “Trabajar con Gabriel me parece una muy buena idea”, celebró también el eurodiputado, pero no dio más detalles porque “hay que ultimar todo”. “Si algo está claro es que estos dos hombres pueden hacer lo necesario para detener la ofensiva reaccionaria”, afirmó también la dirigente morada, Ione Belarra.
En cualquier caso, lo que ocurra el 9 de abril del próximo año debe verse como un simple acto, ante la posibilidad de una candidatura conjunta presentada por Montero. Pidieron a quienes rodeaban al propio Rufian que no inventaran historias políticas, negando que esto significara construir la alianza electoral necesaria, y mucho menos que fuera el primer paso hacia un candidato conjunto con Podemos. La dirección de ERC también negó que estuviera estudiando la cooperación con Podemos en las elecciones. A la pregunta de este diario sobre si el proyecto de ley del 9 de abril supone una reconciliación con Podemos y una participación conjunta en las elecciones, la fuente de ERC respondió: “Evidentemente, no”. Reportaje de Daniel Tercero.
De todos modos, este es un movimiento importante incluso para dos de estos equipos. Los republicanos y los ex ministros, a través de sus acciones – que habían estado organizando durante semanas y que surgieron del entendimiento y del contacto a largo plazo entre los dos hombres – lograron actuar como catalizador para sacudir el tablero de izquierda, mientras al mismo tiempo se ejercía presión dentro de Soumar sobre Pablo Bustinduy para liderar el nuevo Soumal. Algo a lo que la ministra de Derechos Sociales se negó a hacer.
La segunda parada del viaje.
El segundo evento se produce justo un mes y medio después de que el político republicano asistiera a un acto en la capital junto al vicepresidente del Parlamento madrileño, Emilio Delgado, ya consolidado como el “outsider” oficial del partido deseoso de desafiar el liderazgo de la ministra Mónica García, con el objetivo de señalar el inicio de una especie de gira para poner a prueba la afinidad de cara a futuras elecciones.
“¿Qué sentido tiene que 14 izquierdistas compitan entre sí defendiendo lo mismo? (…) No pido a nadie que renuncie a sus siglas por lo que son, sino que lo haga por primera vez en la historia, orden, eficacia y método, provincia por provincia”, propuso el portavoz de Oriol Junqueras en Madrid. Al acto asistieron la mayoría de partidos de izquierdas del Partido Socialista de los Trabajadores, como la Liga de Naciones, Comuns y Compromís, pero no Podemos, que advirtió de que basarlo todo en “cálculos electorales” sólo conseguiría “barrer” a la izquierda. A pesar de no asistir a este evento. Ante la opinión pública, ERC afirma que el Partido Morado es “una parte importante de la izquierda en este país” y “lo ha sido, es y siempre será”, afirmó.
El simposio del 9 de abril lleva semanas preparándose y es un movimiento importante para la izquierda, aunque por dos de sus caras.
La noticia de las conversaciones entre Rufián y Montero en Barcelona llega además la misma semana en la que el Partido Morado anunció la puesta en marcha de un proceso de “reflexión” cuyos resultados se conocerán “en los próximos días”, después de obtener un exiguo 0,74% de los votos en las elecciones del 15-M y desaparecer del Parlamento de Castilla y León, como ocurrió en Aragón. Aunque Berara todavía no lo admitió al día siguiente y acabó de un plumazo con los rumores de que el partido, que ya es una fuerza extraparlamentaria en hasta una docena de asambleas regionales, podría cambiar su estrategia, culpando del ascenso del PPP y Vox al Partido Socialista de los Trabajadores y al gobierno de Soumal. No fue hasta este jueves que la dirección morada reveló sus verdaderas intenciones: formar una alianza con Rufian para “ganar las derechas en todos los ámbitos”, también en las próximas elecciones generales previstas para 2027.