Un testigo en el lugar dijo: “Parecía como si un demonio estuviera pasando por aquí”. Una fila de coches quemados en un callejón sin salida en las montañas Bedar. A bordo de estos vehículos y caminando por un bulevar convertido en una trampa, al menos una decena de personas murieron -la mayoría jubilados británicos y belgas que habían elegido el paisaje almeriense como refugio- al huir tarde y por camino equivocado del peor incendio de la historia de Andalucía.
Sobre las cinco de la tarde del jueves 9 de julio, el 112 de Andalucía recibió más de 60 llamadas alertando de un intento de irrupción en una acequia en el kilómetro 511 de la N-340A, cerca del distrito de Almocasal. Cada verano se apagan miles de “incendios de alcantarillas”. Pero un viento del oeste de 50 km/h y una cima seca después de dos olas de calor que alcanzaron los 42 grados hicieron el resto: 15 km en dos horas, cuesta arriba hacia el “peor lugar”. Respecto a la causa -un cable roto, según una hipótesis de la investigación del Seprona- ya ha surgido la primera polémica: Endesa insiste en que se trataba de una línea privada creada en los años 90 para un restaurante de carretera y que está fuera de servicio desde 2009. Ni siquiera el chispazo inicial tiene un culpable claro.
Sin embargo, lo realmente relevante no es la chispa sino el polvorín. Los expertos coinciden Los Gallardos reúne cócteles exclusivos que son populares en el siglo XXI: Combustibles ligeros y persistentes, una atmósfera particularmente propicia para el fuego, cañones que sirven como chimeneas naturales y poblaciones dispersas en la interfaz de ciudades y bosques. Hay una razón estructural detrás de este cóctel que los hidroaviones no pueden corregir: Décadas de abandono agrícola Permitieron que los antiguos bancales y cultivos de colinas fueran superados por matorrales ondulantes –esparto, romero, tojo–, así como por bosques de pino carrasco y otras especies que ardían como un auténtico polvorín. Los ingenieros forestales advierten que cuando un incendio alcanza un estado extremo, resulta imposible extinguirlo: UEM enteras, así como otros servicios nacionales especializados, pueden movilizarse y no extinguirse. El profesor Guillermo Rein señala que la seguridad frente a estos incendios no depende de más medios aéreos ni de más agua, sino de múltiples capas de protección: gestión de la vegetación, detección temprana, planificación de rutas de evacuación y educación de la población.
Décadas de abandono agrícola han dejado las antiguas terrazas y cultivos de la montaña reemplazados por matorrales continuos.
Si hay algo que influye en el terror, es la coordinación, para ser precisos. El presidente del Gobierno y el presidente de la junta militar andaluza mantuvieron por la mañana conversaciones cordiales y expresaron su oferta de “toda la cooperación posible”; el país envió aviones anfibios, brigadas de helicópteros y recursos de la UME, y la comisión también desplegó a Infoca y 500 soldados de varios departamentos gubernamentales para aislar con éxito la A-7 mediante potencia de fuego técnica. Hay gente muy capaz a cargo del equipo, debería decir: El consejero Antonio Sanz está en el puesto de mando desde primera hora; En Touré se encuentran la secretaria de Defensa Civil, Virginia Barcones, quien coordina la respuesta estatal; el presidente Juanma Moreno; el representante del gobierno Pedro Fernández, quien supervisa las operaciones de la Guardia Nacional; Algunos alcaldes van de puerta en puerta exigiendo el desalojo de vecinos que conocen. Esta cadena especializada (autonómica, estatal y municipal) es un activo orgulloso de España. Pero ni siquiera el mejor equipo puede compensar las posibles lecciones de forma indefinida.
Desde hace muchos años venimos formulando esta lección de los principios del derecho administrativo español: Este desastre ya no es un acontecimiento especial, sino un proceso estructural y recurrente.lo que requiere planificación multinivel, coordinación efectiva del poder y una cultura administrativa que enfatice la prevención sobre la reacción. Los riesgos climáticos extremos deben verse como una función permanente de los estados y las regiones autónomas, en lugar de una contingencia estacional sujeta a restricciones presupuestarias. A esto se le llama derecho administrativo flexible.
Los riesgos climáticos extremos deben verse como una función permanente de los estados y las regiones autónomas, en lugar de una contingencia estacional sujeta a restricciones presupuestarias.
Convertido en bosques, esto significa gestión del combustible: raleo para reducir la competencia por la biomasa y el agua, quemas prescritas y la restauración de aliados ancestrales como los pastores (ovejas, vacas y caballos que causan discontinuidades en la vegetación debido al pastoreo nómada) o los cazadores, conocedores del terreno, a menudo los primeros detectores de incendios. Esto significa, lo más importante, No renunciar al medio rural: darles vida a través de la presencia humana y la actividad económicaporque los paisajes donde la gente vive y trabaja son la mejor infraestructura para la protección contra incendios. El principio francés combina la rápida extinción de incendios incipientes con las obligaciones legales de limpieza de los propietarios, apuntando en la misma dirección: detección temprana, respuesta inmediata y mayor prevención. Por cierto, se recomienda reducir la sobrerregulación denunciada por el profesor Rivero Ortega: cuando se produce un incendio, arde todo menos la función de regulación.
Los incendios de sexta generación han demostrado el agotamiento de culturas extintas; Otra opción es una cultura preventiva basada en la gestión del paisaje y la adaptación territorial. El sureste almeriense lo acaba de recordar con los precios más altos. Los bosques se gestionan o se queman. De ello se deduce que, como en las montañas Bedal, las personas que viven allí también serán quemadas. No hay duda de que para ello se necesita un presupuesto enorme. Todo lo demás es ruido.