Se contuvo por un tiempo, pero la oruga de la procesionaria del roble vuelve a estar completamente presente en los Países Bajos este año. Los pelos urticantes de las orugas pueden provocar síntomas desagradables si los inhalamos o si entran en contacto con nuestra piel o nuestros ojos. El biólogo Arnold van Vliet explica por qué la oruga vuelve a aparecer y qué se necesita para reducir la plaga.
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