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Hoy, la Junta de Educación publica el informe de 77 páginas, “Mire las pruebas de manera diferente”. ¿La conclusión? Aunque realizar exámenes es importante, es poco probable que los resultados tengan consecuencias importantes para los estudiantes “por el resto de su carrera escolar”.

Una prueba de flujo

Por ejemplo, el Consejo de Educación menciona la prueba de avance para los alumnos de octavo grado. El ayuntamiento quiere que en el futuro solo haya una prueba de un proveedor. Las escuelas ahora pueden elegir entre seis opciones diferentes, lo que, según el consejo, “en la práctica conduce a resultados desiguales” en el asesoramiento escolar.

En cualquier caso, el Consejo de Educación advierte a las escuelas contra una presión excesiva en materia de exámenes. “En la práctica se da mucha importancia a las pruebas selectivas y a los resultados educativos mensurables. Esto genera mucha presión sobre los estudiantes e influye en el contenido educativo”, escribe el consejo.

“¿Menos o diferentes pruebas?”

“En el sistema educativo se debate periódicamente sobre las pruebas”, explica la presidenta del Consejo de Educación, Louise Elffers. “¿Debería haber menos pruebas o diferentes pruebas, los estudiantes deberían realizar las mismas pruebas con la mayor frecuencia posible o las escuelas deberían tener más espacio para organizar las pruebas como mejor les parezca?”

Según Elffers, las pruebas “a menudo sobrepasan su objetivo”. Al Consejo le gustaría que las pruebas se utilizaran más como herramienta de aprendizaje y menos para “seleccionar” a los estudiantes, por ejemplo para su colocación en un nivel determinado, promoción o certificación.

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