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Mathieu van der Poel, entre otros, ha sido víctima habitual de los objetos arrojados desde el público en los últimos años. El año pasado recibió una botella de agua en la cara camino de la victoria en la clásica ciclista París-Roubaix. El ex campeón mundial habló entonces de “intento de homicidio”.

El ciclismo belga señala que a veces se superan los límites. “Esto no sólo afecta a los corredores, sino también a la imagen y al futuro del ciclismo. La carrera debe ser una celebración para todos: los aficionados pueden mostrar pasión y animar a su favorito, pero nunca a expensas de los demás”, afirmó el director deportivo Massimo Van Lancker.

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