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Para entender el contexto del quinto juicio de José Luis Ábalos, Cordo García y Víctor de Aldama hay que retroceder hasta el 19 de marzo de 2020. El estado de emergencia impuesto por la pandemia de la covid-19 ya dura seis días y la curva de contagios sigue creciendo. Las estadísticas oficiales de la jornada del Centro Coordinador de Alertas y Emergencias Sanitarias arrojaron 19.980 nuevos contagios, 1.002 muertes, 10.542 hospitalizaciones (52% del total) y 1.141 casos en unidades de cuidados intensivos. No hay máscaras; por ley, los pocos que llegan deben acudir a hospitales y centros médicos. Pero los departamentos gubernamentales deben proteger a sus propios trabajadores esenciales. El Secretario de Transporte es responsable de redactar una orden para realizar grandes pedidos de máscaras para todas las agencias y empresas que dependen de su sector, así como para los trabajadores del sector. Estarán listos en 24 horas. Pero antes de firmarse el acuerdo, el asesor del ministro, Koldo García, había presentado una solicitud a la empresa Soluciones de Gestión, la empresa recomendada por su amigo, el empresario Víctor de Aldama, y ​​punto de partida de la investigación que les llevó al banquillo.

En la reunión del martes se escuchó el testimonio de dos ex altos funcionarios de transporte que fueron despedidos como parte de una auditoría de contratos de máscaras cuestionables encargada por el actual secretario Oscar Puente. Se trata de Manuel Jesús Gómez, subsecretario de Transportes, y Micheaux Miranda, exdirector de Adif. En la contratación de Management Solutions, que está en revisión, están todos implicados: Puertos del Estado firmó un acuerdo de compra el 21 de marzo de 2020, por importe de 24,2 millones de euros; Seis días después, Adif firmó otro acuerdo de compra por importe de 12,5 millones de euros.

En ambos casos el Tribunal Supremo confirmó la legalidad del procedimiento, pero por otro lado fue bastante indulgente, ya que el estado de emergencia permitió saltarse los controles habituales de la contratación pública y adjudicarse manualmente. Pero uno de los testigos, el subsecretario de Transporte, Jesús Manuel Gómez, señaló que el asesor del ministro fue quien le envió la oferta de Aldama, y ​​cuando estuvo sobre la mesa la orden firmada por Ábalos para comprar 4 millones de mascarillas a la empresa, espetó: “La empresa dijo o compra 8 millones o no dice nada”. Treinta y ocho minutos después, el ministro firmó una nueva orden para duplicar el número de mascarillas.

Gómez estaba imputado en una asociación delictuosa que investiga la justicia nacional, por lo que compareció ante el tribunal acompañado de un abogado y pudo haber hecho uso de su derecho a no declarar. Pero optó por responder a todas las partes señalando que Ábalos era la persona a quien le había confiado el proceso de contratación, liberándose así de la responsabilidad que Ábalos le había impuesto durante la investigación. El primer día del juicio, una de sus subordinadas hizo lo mismo y aseguró que la orden había sido escrita por su jefe. Gómez reconoció el martes que él mismo redactó el marco regulatorio, pero se desmarcó de la decisión de contratar empresas relacionadas con Aldama. Aseguró que la elección la hicieron Puerto Estado y Adif.

Según explicó el testigo, cuando Ábalos le encargó la organización de una gran compra el 19 de marzo de 2020, él y su equipo pensaron que la mejor manera de hacerlo era a través de Puertos del Estado, ya que el puerto tiene una amplia experiencia en grandes adquisiciones, capacidades financieras y logísticas. Los documentos estuvieron listos en menos de 24 horas. Pero mientras aún se gestaba, Koldo García aportó soluciones de gestión a Gómez. Como se indicó anteriormente, la Subsecretaria se limita a escanear y enviar vía correo a los puertos estatales.

La orden fue colocada en el escritorio de Ábalos y firmada a las 7:55 p.m. Implica la adquisición y distribución de 4 millones de mascarillas. Sin embargo, a las 20.33 horas, el documento fue rescindido y se redactó un nuevo documento, idéntico al anterior pero con el doble de ejemplares adquiridos, de 4 millones a 8 ejemplares. “¿Cómo se pasa de una imagen a otra?” preguntó Alejandro Luzón, jefe de la unidad anticorrupción. “Mi equipo estimó que se necesitarían 4 millones de mascarillas en 15 días, u 8 mascarillas en un mes. Por precaución, preparé un pedido de 4 millones de mascarillas. Pero luego Koldo me dijo que la decisión final era de 8 millones de mascarillas y lo cambiamos”, explicó Gómez. Interrogado por Luzón, el testigo también dijo que entendía que estaba transmitiendo “los deseos del ministro” cuando el asesor le transmitió esta información. El abogado de Ábalos, Marino Turiel, al menos logró emitir un comunicado a su favor: Gómez admitió que el cambio en la cifra no fue una “modificación” de la postura del ex ministro sino una “corrección”, ya que la primera decisión fue tomada unilateralmente por él sin consultar a Ábalos.

Gómez también participó en la adquisición de Adif, pero volvió a decir que su intervención se limitó a redactar el pedido, estimar la necesidad de 5 millones de mascarillas y decidir que Adif firmaría el contrato. Otro testigo clave del martes participó en la gestión de la compra: el ex director de personal de Rail Infrastructure, Michaux Miranda, que también está acusado ante el tribunal nacional. Según él, la presidenta de Adif, Isabel Pardo de Vera, le facilitó los datos de contacto de empresas relacionadas con Aldama, poco después de recibir el pedido de la organización de 5 millones de mascarillas. Posteriormente, volvió a recibir la misma recomendación de Álvaro Sánchez Manzanares, entonces Secretario General de Puertos Nacionales.

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