Una gran mayoría de los ciudadanos españoles apoya el establecimiento de una “verificación de identidad obligatoria” para participar en redes sociales o foros de Internet, según un estudio publicado el viernes por la Universidad de Barcelona, que se basó en una encuesta a una muestra representativa de 2.500 personas y un análisis cualitativo de sus respuestas.
Las investigaciones demuestran que la defensa del anonimato digital se ha convertido en una minoría en la sociedad española. “Sólo una cuarta parte de los ciudadanos defiende la participación anónima”, explica el estudio. El estudio advierte que “existe una cierta polarización en las posiciones respecto al anonimato: mientras algunos lo ven como un derecho fundamental que garantiza la libertad de expresión, otros lo ven como una fuente de inmunidad contra la difusión de la desinformación y el discurso de odio”.
En este sentido, la solidez de estas cifras sorprendió al propio autor. “Observamos, para sorpresa del equipo de investigación, la necesidad de medidas como la verificación obligatoria de la identidad para participar públicamente en redes de Internet y foros para regular contenidos online, como el discurso de odio”, admite el investigador principal Víctor Muñoz.
Los hallazgos son sorprendentes porque llegan en un momento en que los avances en el análisis de información a gran escala utilizando inteligencia artificial están generando una alarma creciente. Las empresas que se han convertido en el centro de atención del público, como Palantir, se especializan en hacer referencias cruzadas de datos personales y estructurales para identificar personas y objetivos militares. Organizaciones como ICE utilizan su plataforma para localizar, detener y deportar a inmigrantes irregulares en Estados Unidos. De hecho, la encuesta destaca que los principales derechos que los ciudadanos exigen a Internet son la privacidad y la protección de datos (96%).
Muñoz, profesor asociado de ciencias políticas de la Universidad de Barcelona, presentará los resultados en la primera conferencia internacional sobre derechos digitales en Barcelona el miércoles. La iniciativa reúne a más de un centenar de académicos y representantes de la sociedad civil en el terreno durante varios días de debates y reuniones, que finalizarán mañana.
Desinformación y acoso, grandes problemas
Muñoz enfatizó que la identificación obligatoria surgió para atender los principales problemas que los ciudadanos encuentran en Internet. El 88% de los encuestados cree que las redes sociales y los medios digitales en general son los entornos más propicios para la difusión de noticias falsas, mientras que el 77% opina lo mismo sobre el discurso de odio.
Como solución, el 65% de los ciudadanos está a favor de regular la difusión de información en estas plataformas. Cuando se trata de determinar quién debe ser responsable de frenar la desinformación en Internet, la sociedad señala con el dedo a las autoridades públicas.
El 48% cree que el gobierno tiene la responsabilidad principal de garantizar que este tipo de noticias no se publiquen en línea. Las plataformas tecnológicas ocupan el segundo lugar, con un 39% de los encuestados, seguidas por los propios medios de comunicación con un 35%. El 14% de los encuestados transfirió la tarea de control y acción a la UE.
Otro dato más llamativo del estudio es que el 95% de los ciudadanos cree que los niños deberían tener más protección online. “En consecuencia, existe un fuerte consenso sobre la necesidad de implementar medidas de protección como controles parentales (96%), edades mínimas para el uso de teléfonos inteligentes (91%) y regulación de la publicidad dirigida a menores”, afirma el estudio.
Los investigadores continuaron: “Si bien hay demandas claras de regulación dirigidas a las autoridades, el 80% cree que las propias familias son una de las principales entidades responsables de proteger a los menores en línea”.
En este sentido, el gobierno anunció que ha preparado aplicaciones de identificación digital para evitar que menores de edad menores de la edad recomendada accedan a las redes sociales. Se trata de una billetera digital Beta, y el ejecutivo asegura que utiliza un mecanismo que no recopila datos de navegación de las personas que la utilizan y imposibilita su posterior identificación.
Actualmente, la edad legal para acceder a la red está fijada en 14 años, pero el Gobierno quiere aprobar una nueva ley que la elevaría a 16 años y permitiría el uso de sistemas como Cartera Digital Beta para garantizar su cumplimiento. Países como Australia han implementado recientemente prohibiciones similares, pero su implementación ha planteado algunas dudas sobre su efectividad real.