Ocho días después de las elecciones autonómicas en Andalucía, el Partido Popular (PP) y Vox aún no han establecido ningún tipo de contacto formal. Juanma Moreno ganó las elecciones con 53 escaños, pero no alcanzó su objetivo electoral … Ocupa la mayoría absoluta en el Parlamento andaluz de 55 escaños y debe buscar el apoyo de Manuel Gavira, líder de Vox en la región, para formar un nuevo gobierno andaluz.
Por ahora, desde Bambú, la sede nacional de Vox, no quieren decir si pedirán entrar en la administración regional para recibir apoyo. Un día después de las elecciones, el secretario general de Vox, Ignacio Garriga, anunció que negociarían respetando la “proporcionalidad” y que en ningún caso se abstendrían de votar a favor del sufragio universal.
Para el público, la solución es la negociación. Como hizo público el pasado lunes el portavoz nacional del partido, José Antonio Foster, esto todavía no ha sucedido. “Han pasado ocho días desde que los andaluces votaron y Manuel Gavira sigue esperando una llamada de Moreno Bonilla”, comentó a los medios, al tiempo que instó a los electores que eligieron a Vox para votar en las elecciones a ser “humildes” y “escuchar” los deseos de los andaluces.
El propio Moreno admitió el pasado lunes que aún no había hablado con Vox para iniciar las negociaciones, aunque sostuvo que “todavía hay tiempo”. El Congreso andaluz quedará inaugurado el 11 de junio, día en el que se constituirá por primera vez la comisión para observar si la relación entre ambas organizaciones de la región es genuina. En Extremadura y Aragón, el Partido Popular y Vox llegaron a acuerdos para repartirse los cargos de estas instituciones; En Castilla y León, Vox abandonó las negociaciones.
«No sabemos nada. No recibimos ninguna llamada, cero”.
Fuente de Vox revela conexión con Bonilla
«No sabemos nada. Fuentes cercanas a la dirección del partido de Abaskar admitieron que no hubo “ninguna llamada” sobre el inicio de las negociaciones con el PPP. Hasta el día de hoy persiste un silencio absoluto por parte del PPP. Vox confirmó que no cogerían el teléfono para iniciar negociaciones. Desde Bambú afirmaron que no sabían cómo “explicar” este silencio de la población. Su principal sospecha era que efectivamente habían recibido un “shock” por los efectos que habían recibido. “No se han recuperado” después de ver cómo se les escapaba la mayoría absoluta de las manos tras las elecciones.
Tanto en público como en privado, Vox ha afeado la situación de “confinamiento” impuesta por la falta de comunicación de Moreno y su oposición a la formación de Gavira. Irónicamente, las fuentes lamentaron que el presidente en funciones de la junta andaluza hablara de haber conseguido una “mayoría suficiente”: “No es suficiente”, comentaron. El propio Fuest recordó lo que dijo durante la campaña el líder del Partido Popular andaluz sobre el bloqueo que supondría perder la mayoría absoluta: “¿Qué pasó? ¿Qué no bloquea ahora?”.
Fuerte oposición a Sánchez
Para los Abbaskar, establecer un autogobierno estable con el PPP sería la mejor manera de oponerse al presidente del gobierno. Fuest afirmó que ya cogobernan Extremadura y Aragón, que las conversaciones en Castilla y León “van bien” y que Andalucía será el último territorio en el que podrán unir fuerzas antes de las próximas elecciones. El objetivo era claro: “establecer un gobierno fuerte” y crear un “baluarte” de autonomía frente a los jefes ejecutivos.
En este sentido, Fuster advirtió al presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Fejo, de que si “no se toman en serio a la oposición de Sánchez”, podría “volver a ganar” en las próximas elecciones. Como hizo su partido durante la campaña en Andalucía, avivó los rumores sobre un plan liderado por Sánchez para cometer fraude electoral mediante “la legalización masiva de la inmigración ilegal, la concesión de la ciudadanía y, con ella, el derecho al voto”. Mientras tanto, el tiempo corre: en menos de tres semanas se constituirá el Congreso andaluz y Moreno Bonilla seguirá evitando a Vox.