Al tercer día surgió el chavismo. No para rescatar, ayudar o construir -operaciones que desconocían- sino para prohibir, obstaculizar, limitar o incluso en el mejor de los casos ralentizar las operaciones de rescate llevadas a cabo por ciudadanos voluntarios desde el principio hasta el presente. … Equipo internacional.
El último día asistimos a imágenes tan hilarantes como desgarradoras: soldados viendo trabajar a los rescatistas sin mover un dedo, o tomando datos civiles como requisito para entrar en la zona del desastre, en lugar de ser ellos mismos los primeros en movilizarse para cumplir con ese deber.
Si se incluyen militares en servicio activo, reservistas y milicias, Venezuela tiene un total de más de 330.000 personas asociadas a sus estructuras de defensaAunque hay aproximadamente 123.000 efectivos profesionales de combate. Habría sido diferente si cada uno de ellos se hubiera sumado desde el principio para ayudar a los bomberos y protección civil. Su presencia, además de tardía, tuvo consecuencias desastrosas, pues en muchos casos se dedicaban a extorsionar y aceptar sobornos en lugar de prevenir robos.
La presidenta interina Delcy Rodríguez -más precisamente, el adlátere de Nicolás Maduro es temporal o marginal- y el ministro del Interior, Diosdado Cabello, han desvelado una serie de medidas que El único objetivo es priorizar el control del territorio y la información de gestión de la ayuda..
Entre las decisiones más cuestionadas se encuentran la militarización de las zonas afectadas; la restricción del acceso a La Guaira mediante controles y certificaciones, con acceso permanente a la zona en momentos en que la velocidad es crucial para salvar vidas; la entrega centralizada de ayuda humanitaria a través de canales oficiales; las restricciones impuestas a los centros de acopio y a los voluntarios independientes, y las restricciones a la cobertura de prensa. Organizaciones de la sociedad civil consideran que estas medidas dificultan la llegada de rescates espontáneos y reducen las capacidades de respuesta. Sin tener en cuenta la dificultad de ayudar en el despliegue inmediato del personal de rescate por La trampa de la burocracia es inherentemente quisquillosa y perversa.
Entre el interminable repertorio de pereza hacia los demás y ambición excesiva de poder, cabe destacar los incidentes de intimidación a periodistas. Mientras cubría la emergencia en Caracas, El reportero de EVTV Network, Gabriel Tinoco, fue contactado por un oficial de Sabine que se identificó como Robinson Navarro. (Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional) le pidió que dejara de grabar y amenazó con arrestarlo si continuaba recopilando datos. Diversos medios de comunicación y organizaciones han reportado retrasos en la publicación de datos oficiales sobre víctimas y pérdidas, además de dificultades para acceder a la información debido a interrupciones en las comunicaciones y restricciones previas en medios y plataformas digitales.
Durante la visita de la presidenta Delcy Rodríguez a una de las zonas afectadas, fue abucheada: “El gobierno no está haciendo nada por el pueblo”.
La fatiga y la desesperación eran peores que el miedo. Uno de los incidentes que reflejó el malestar civil ocurrió durante la visita de Delcy Rodríguez a las zonas afectadas. En el edificio Penny, en el oriente de Caracas, familiares y vecinos de los desaparecidos la recibieron con abucheos y regañaron a la delegación oficial por corear: ‘Basta de campañas políticas en medio de una tragedia’ “El gobierno no ha hecho nada por el pueblo”. Los presentes denunciaron la interrupción temporal de las labores de rescate y la separación de los voluntarios que trabajaban entre los escombros para facilitar el paso del presidente, sumándose a la indignación de quienes pidieron que la búsqueda continuara ininterrumpidamente.