Dormimos menos, peor y más tarde que nunca. Aunque vivimos en una era en la que ya entendemos la importancia del sueño. Aun así, las estadísticas muestran que uno de cada cuatro adultos no descansa lo suficiente; lo mismo … Esto demuestra que España lidera el ranking de consumo de drogas durante el descanso nocturno.
Los expertos insisten en que a menudo no le damos a la función del sueño la atención que merece y durante años se ha considerado que dormir es una pérdida de tiempo.
La falta de sueño aumenta el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, altera el funcionamiento normal del sistema inmunológico, dificulta la fijación de la memoria (el sueño y la memoria están directamente relacionados) y la limpieza cerebral, y acelera el deterioro cognitivo.
“Pasamos un tercio de nuestra vida durmiendo, pero el sueño es la fábrica de nuestro día”
En este contexto, se han pronunciado varios de los grandes expertos españoles en el campo del sueño y el descanso, defendiendo que el sueño es un pilar fundamental de la salud, imprescindible para la reparación corporal, la función cognitiva y el equilibrio emocional.
Jana Fernández, experta y divulgadora de la fisiología del sueño y la longevidad, reconoce que ella misma es un ejemplo de esta cultura despectiva del sueño. “Dije: ¿Para qué duermo? Tengo que trabajar y ser una supermujer”, explicó en una entrevista con el podcast “Tengo un Plan”, recordando una época en la que estuvo disponible física y mentalmente las 24 horas del día.
El problema, advierte, no es sólo la falta de tiempo sino también una “mente sin parar”. «De qué sirve levantarse a las 5 de la mañana, si no duermes vas a tener una vejez terrible; “Vas a ser el tipo que gane más dinero en el cementerio”, dijo.
Asimismo, el experto europeo en medicina del sueño, el Dr. Edward Estevel, descarta la idea de que dormir sea una pérdida de tiempo. “Pasamos un tercio de nuestra vida durmiendo, pero el sueño es la fábrica de nuestro día”, dijeron los investigadores. Durante estos momentos, el cuerpo repara tejidos, consolida recuerdos y regula funciones clave para el desempeño diario. «El 80% de las personas necesita dormir entre 7:30 y 8 horas; No son mis pensamientos, son estadísticas y hay que dejarlos dormir”, concluyó.
Desde el punto de vista fisiológico, el psiconeuroinmunoendocrinólogo Xevi Verdaguer recuerda que el cuerpo sigue un ritmo muy preciso. “A las tres de la madrugada, la temperatura corporal debe bajar un grado”, explicó en un discurso el experto, explicando que este descenso favorece la activación del sistema inmunológico y el descanso profundo. Para facilitarlo, recomienda evitar el ejercicio nocturno, las comidas tardías, el alcohol y los estimulantes, ya que pueden elevar la temperatura corporal e interferir con los procesos naturales. “El cerebro necesita bajar tres grados por la noche para limpiarse; de lo contrario, el Parkinson y la demencia aparecerán dentro de 20 años”, prevé.
“Hemos construido una sociedad que premia la sobriedad, la ruptura con la duda”
Además de los hábitos personales, el profesor Alfredo Rodríguez Muñoz, autor de Dormir para sobrevivir, también se centró en el contexto social en una entrevista con ABC. “Hemos creado una sociedad que premia la sobriedad, el descanso dudoso”, critica el experto, que profundiza en que la falta de sueño “reduce la actividad de la corteza prefrontal, crítica para la toma de decisiones, y produce efectos similares a los de estar borracho: menos coordinación, mayor vulnerabilidad a la impulsividad y una falsa sensación de normalidad”.
En cuanto al rendimiento cognitivo, la psicóloga Nuria Roure, experta en trastornos del sueño, aporta datos contundentes: “En términos de atención y concentración, permanecer despierto más de veinte horas equivale a beber unas seis cervezas”.