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Recientemente, el escritor Sergio Ramírez resonó con una palabra en español centroamericano. Sí kabangaun dolor cálido, relacionado con la ubicación geográfica del istmo donde nació Ramírez. Kabanga llega cuando la tarde cae repentinamente sobre techos de barro, encima de árboles silvestres, iluminando con reflejos dorados las flores gigantes del trópico y bailando al ritmo de la brisa de los Grandes Lagos. Y con ella llega, en este caso, ausencia forzada, en un país que se niega a regresar, el melódico acento nicaragüense, con su S impronunciada, que pliega las palabras y suena como tambores o espesas gotas de lluvia, que te habla de ti a otra persona, que enfatiza el verbo, al que el acento sonoro del país parece susurrar: “Vamos, vuelve”.

Según la RAE, Cabanga representa la melancolía, un toque de tristeza, añoranza, nostalgia. La referencia ya es acertada, pues el jueves Ramírez fue elegido miembro de la Real Academia de España, honor que según dijo corona su carrera literaria. La noticia le llegó en Panamá, a sólo una hora de vuelo de Nicaragua y a cientos de kilómetros de la casa y la biblioteca que había dejado quién sabe cuánto tiempo. Tan cerca, tan cerca, que si aguzas el oído podrás escuchar los suaves acentos musicales mezclados con la calidez del Mar Caribe. ¡Qué broma!

El jueves por la mañana, cuando el calor de Panamá comenzaba a hervir, Ramírez recibió una llamada desde el otro lado del océano con buenas noticias. La carta la recibió cuando partió para acompañar a otro amigo escritor, el colombiano Héctor Abad Faciolince. Feciolins ingresó como becario al Instituto de Lenguas de Panamá en el marco de las actividades del Festival de Música Quinta Mesoamericana, del cual Ramírez es fundador. Una doble celebración en el llamado mundo de la cintura. Es una gran celebración de la literatura mesoamericana, una franja históricamente literaria que hoy se recuerda por tener una voz propia y activa en el corazón del sistema lingüístico.

Ramírez (Masatepe, 1942), Premio Cervantes 2017, concedió esta entrevista en el marco del festival que fundó y en la residencia del embajador de España en Panamá, quien también ofreció una comida. El escritor, que fue despojado de su nacionalidad por el régimen de Daniel Ortega y ahora funge como presidente del organismo que protege la lengua, es un reconocimiento que, según sus palabras, es de toda Nicaragua.

preguntar. ¿Qué supone para un escritor exiliado ser nombrado miembro de la RAE?

respuesta. Paradójicamente, llego a ocupar esta cátedra de la Facultad de Idiomas precisamente porque soy un exiliado, porque soy un exiliado. Si por algún motivo me hubiera quedado en Nicaragua no habría tenido esta oportunidad porque es una opción abierta sólo a los ciudadanos españoles que viven en España. Pero es importante convertir las circunstancias en una ventaja. Siento que este reconocimiento que recibo es de Nicaragua porque soy de ese país; La lengua es mi patria y siempre está conmigo.

preguntar. Cuando presentó la solicitud, fue notable su defensa de la libertad frente a lo que llamó una nueva dictadura en Nicaragua. ¿Qué significan estas palabras para ti?

r. Es un reconocimiento de que siempre me he esforzado por ser un escritor que no se queda callado. Admiro a los buenos escritores que son reacios a expresar sus opiniones, pero creo que es mi deber como escritor y ciudadano hacerlo. Si tuviera una plataforma significativa, señalaría que mi país vive bajo una dictadura y condeno las violaciones a la libertad de expresión, a la libertad de prensa y a los periodistas exiliados. No puedo hablar de nada más.

preguntar. La noticia la recibió durante el Festival de la Quinta Centroamericana en Panamá. ¿Cómo fue ese momento?

r. Muy emocionante. Participó en la ceremonia de fundación del Héctor Abad Faciolince como miembro del Instituto de Idiomas de Panamá. Al salir recibí una llamada de don Santiago Muñoz Machado, director de la RAE, informándome que había sido elegido después de la votación. Me di cuenta de que mi mundo era así: pasé de escuchar las hermosas palabras de Héctor sobre el lenguaje a hablar con el presidente de la Real Academia. Mirando hacia atrás, todo lo que he vivido es asombroso; He tenido tiempo de vivir muchas vidas.

preguntar. ¿Qué expectativas tienen los centroamericanos sobre la representación en la academia?

r. Hace poco leí un comentario en las redes sociales que lo resumía bien: Alguien dijo que me iban a enviar un montón de palabras nicaragüenses para que las pusiera en un diccionario. Creo que es un buen resumen de lo que eso significa.

preguntar. Mesoamérica es a menudo considerada una franja cultural. ¿Qué papel juega tu lengua en el océano del español?

r. En términos de tasas de lectura, somos un país culturalmente marginado con pocas librerías y bibliotecas públicas pobres. Sin embargo, surgieron escritores muy importantes. Somos una región de “primer violín”: hay excelentes solistas, pero nos falta una orquesta y el tipo de claridad cultural y educativa que proporcionaría un impulso organizado. Por eso existe el Quinta Festival de Música de Centroamérica, para promover el desarrollo de estos talentos.

preguntar. Mencionó que uno de sus mayores arrepentimientos en el exilio fue no escuchar todos los días acento nicaragüense.

r. El idioma se hace con el oído y me encanta escuchar los discursos nicaragüenses. He desarrollado un registro de idiomas; En España he diferenciado entre andaluz y gallego, que es un don de oído. Pero los sonidos de la infancia siempre resuenan en mí. En la Nicaragua rural, la gente todavía habla con acentos y terminología de la Edad de Oro, mezclados con chorotega. Es un lenguaje muy rico que nunca se puede perder pero que debe renovarse constantemente.

preguntar. ¿Hay alguna frase que te haya impresionado?

r. me gusta esta palabra kabanga.

preguntar. te sientes kabanga ¿Ahora?

r. si lo tengo kabanga Para el país. Es la pérdida de algo que la gente quiere: la pérdida de Nicaragua es kabanga. Esta nostalgia influye mucho en mi obra literaria actual. La distancia y el exilio tienen mucho que ver con la nostalgia, y la nostalgia es una gran herramienta para celebrar la palabra.

“Puso exitosamente a Centroamérica en el mapa”

Casualmente, el nombramiento de Ramírez como becario de la RAE coincidió con la celebración en Panamá del Quinta Festival Mesoamericano, un evento que promueve la literatura mesoamericana. Nacido en Nicaragua, ahora es un vagabundo exiliado, como muchos escritores en sus numerosas conferencias, presentaciones de libros, debates y esa otra palabra muy utilizada en el español de Nicaragua: “bacanales”. Por su parte, la directora del festival, Claudia Neira Bermúdez, reaccionó a la noticia de este diario sobre la RAE. Afirmó que la figura de Sergio Ramírez trascendió las fronteras nacionales y se convirtió en “un regalo para Nicaragua, Centroamérica y toda América Latina”. Neira destaca que el papel del autor es La bisagra que une España y América Latina”, convirtiéndose en un importante puente entre generaciones Prosperidad y nuevos narradores que piensan y escriben en español. Como ella misma explica, el éxito del festival que dirige no sería posible sin el compromiso y la generosa visión de Ramírez cuando fundó el festival hace trece años.

En Panamá, el “cinturón del mundo”, Nela está convencida de que “las voces centroamericanas importan”, una realidad tangible para una región creativa que avanza hacia nuevos lenguajes. Para los gestores culturales, Mesoamérica ya no es periférica sino integrada a la gran conversación literaria global a través de “voces poderosas”. Abarcando cine, teatro y música. “Esto nos lleva a otro nivel y nos permite interactuar con otros escenarios y otros públicos”, señaló.

Pilar Reyes, directora editorial de Alfaguara, que publica los libros de Ramírez, destacó que la relación de la editorial con el autor nicaragüense se remonta a 1998, cuando el autor ganó el Premio Alfaguara por su novela. Margarita, el mar es hermoso.. Reyes lo considera una de las figuras más sólidas de la literatura española, calificándolo de “un escritor de la misma estirpe que Mario Vargas Llosa” y destacando su faceta de “un escritor dedicado a su tiempo” con un tomo que abarca más de 70 libros de diferentes géneros. Para el editor, la influencia de Ramírez trascendió la literatura y se convirtió en un pilar de la identidad mesoamericana, sirviendo como un administrador cultural que logró “poner a Mesoamérica en el mapa”. Reyes se mostró conmovido por la presencia del autor en la Real Academia Española, señalando que su prosa es una “lengua literaria, pero también una lengua profundamente nicaragüense” que ahora ocupa un puesto honorífico; en sus propias palabras: “Me conmueve profundamente que esta lengua sea la que hoy ocupe la L mayúscula de la RAE”.

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