Este Martes Santo, el centro histórico de Salamanca volvió a caer en el silencio con el paso de la Cofradía de la Universidad Cristiana de la Santa Luz y Nuestra Señora de la Sabiduría, que volvió a convertir la velada en un ejercicio de meditación. … La estrecha y profunda conexión entre fe y universidad.
A las 21.15 horas se abrieron las puertas de la Iglesia del Espíritu Santo de Clerecia para dar paso a una procesión que estuvo llena de solemnidad desde el principio. La primera parte de la procesión estuvo acompañada del himno del colegio universitario, “Gaudeamus Igitur”, y los hermanos, vestidos con túnicas y verdugos negros con cuerdas blancas a la cintura y sandalias de esparto, desfilaron en estricto silencio, portando toscas cruces de madera al hombro.
Fundada en 1948 bajo los auspicios de la Congregación Mariana, durante el resurgimiento de la Semana Santa salmantina, la Cofradía demuestra una vez más sus características confesionales, serias y colegiadas que definen una de las procesiones más singulares del Martes Santo.
El tránsito por la calle Libreros dirigió la procesión hacia el recinto escolar, donde tuvo lugar el acto central de la velada: oraciones y votos de silencio. Frente a la majestuosa fachada de la Universidad de Salamanca, que pocas horas antes estaba abarrotada de salmantinos y turistas, los murmullos anteriores dieron paso a un silencio absoluto, casi abrumador, que envolvió el enclave académico.
(internacionalidad)
Allí, la oración fue recitada por el fraternista Cristo José de León Perera, Doctor en Historia Moderna por la Universidad de Salamanca y Doctor en Innovación en Ciencias Sociales por la Universidad Pontificia de Roma, gesto que fortaleció la conexión entre la tradición fraterna y el ambiente universitario. Al evento también asistieron capellanes de dos instituciones académicas, informó Ical.
Tras los rezos, la Hermandad continuó su recorrido por el centro histórico acompañada por el Trío Christus, compuesto por estudiantes y profesores universitarios, la Banda Piedrahita y el Coro del Campus. Lejos de romper el silencio, su intervención, de carácter tranquilo y comedido, sirvió para reforzar el ambiente de recuerdo de la marcha, que la Cofradía pidió al público respetar y abstenerse de hacer ruido durante toda la marcha.
El Icono de la Luz, atribuido a Esteban de Rueda y pintado hacia 1620, y la Virgen de la Sabiduría ante la Pasión, de autor anónimo, formaron un conjunto de grandes bellezas que una vez más conmovieron al público.
El recorrido continúa por enclaves emblemáticos como la calle Antigua, la calle Mayor o la plaza Corillo, donde las luces y el bullicio habitual son sustituidos por una imagen cerrada, acorde con el carácter del desfile. Después de casi tres horas de marcha, el desfile finalmente regresó a Clerecia.
De esta manera, la fraternidad universitaria vuelve a transformar Salamanca en un espacio de silencio compartido, donde la tradición, la espiritualidad y el simbolismo de la universidad se funden en uno de los actos de Semana Santa más singulares y conocidos de la ciudad.
