El Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido cuenta con una extensa red de senderos que permiten explorar bosques, cañones, praderas alpinas y enormes paredes de piedra caliza. Lo más destacado de su itinerario es la Faja de las Flores, una cornisa natural que salva la parte alta del Valle de Ordessa en la provincia de Huesca. Esta ruta sigue un camino casi horizontal a través de un espacio abierto en la roca, alcanzando una altitud de más de 2.400 metros, lo que te ofrece una perspectiva del entorno completamente diferente a la ruta a lo largo del río.
La ubicación de las terrazas, con el fondo del valle superando en algunos lugares los 1.000 metros, hace de esta ruta una de las más expuestas de la reserva. La sensación de altura está presente durante gran parte del recorrido, aunque la dificultad no se limita a la propia cinta transportadora. Para llegar hasta allí hay que afrontar largas subidas por terreno alpino y superar pasos de montaña equipados con pilotes metálicos al final del recorrido.
El recorrido circular que parte de la Pradera de Ordesa tiene una longitud aproximada de 15 a 16 kilómetros con un desnivel positivo de más de 1.000 metros. Puede tardar entre ocho y diez horas en completarse, dependiendo de la velocidad, la variante elegida y las condiciones del terreno. Estas características lo hacen no apto para principiantes, ya que requiere buena condición física, experiencia en montaña y seguridad a la hora de avanzar en zonas de gran altitud y zonas verticales.
ruta del cinturón de flores
Uno de los puntos de partida más habituales es la Pradera de Ordesa, cerca de Casa Oliván y del área de información. A partir de ese momento el camino comienza a ganar altura por el interior del bosque, alejándose del fondo del valle y acercándose poco a poco a las paredes circundantes. El primer tramo mantiene una pendiente constante y sirve de puerta de entrada a las zonas altas del recorrido.
A medida que aumenta la elevación, la vegetación arbórea desaparece gradualmente y es reemplazada por pastizales, áreas rocosas y más espacios abiertos. El itinerario se puede realizar en ambos sentidos: subiendo por el circo de Carriata y el macizo de Salarons, o por el desfiladero de Cotatuero y utilizando otros pasos de regreso a los prados.
Los estacas de metal son uno de los factores que dificultan el recorrido. Estas piezas se fijan directamente a la roca y pueden soportar manos y pies para superar tramos verticales o especialmente estrechos. Aun así, no eliminan la exposición ni reemplazan la experiencia necesaria para realizar dichos pasos, que pueden complicarse por la humedad, el viento o el cansancio acumulado.
Se llega al extremo occidental de la avenida por Carriata. Una vez abandonado el bosque, el camino continúa por un terreno más irregular hasta llegar al Montón de Saralon, un afloramiento rocoso que hay que superar antes de conectar con la parte superior. Otra opción es ir por Cotatuero, ascendiendo junto al cañón y pasando por un bosque hasta llegar a unos clavos montados en la pared, el desnivel es bastante grande.
Una vez superado uno de estos pasos, la ruta llega a la Faja de las Flores. La cornisa se extiende a lo largo de aproximadamente tres kilómetros, siguiendo las paredes de piedra caliza sobre el valle de Odessa. Aunque mantiene un perfil casi horizontal, su posición obliga a proceder con cautela, ya que en varios tramos el camino se acerca a cortes y se aleja del fondo.
El ancho de la plataforma varía a lo largo del recorrido. Hay zonas donde se puede caminar cómodamente, mientras que otras tienen menos espacio, por lo que es necesario prestar atención a cada paso. La falta de pendientes pronunciadas en este tramo reduce la carga de trabajo respecto a la subida, pero no reduce el riesgo de perder el equilibrio.
Desde la cornisa se observa la estructura escalonada del valle, con paredes de roca, zonas boscosas en los niveles inferiores y prados en los superiores. Esta serie de paisajes acompaña todo el recorrido, comenzando en el bosque y continuando por terreno alpino antes de descender nuevamente al fondo del valle a través del terreno.
Una vez en el otro extremo, el sendero comienza un descenso más largo hacia el segundo juego de estacas. Si la subida se hace por Carriata, el regreso es por Cotatuero; si se elige la dirección contraria, se continúa el descenso por Salalon. En ambos casos se debe extremar la precaución en tramos bien acondicionados antes de volver a internarse en el bosque y dirigirnos hacia la Pradera de Ordesa.
El verano y principios de otoño suelen ser las mejores condiciones para realizar la ruta, siempre y cuando no se espere nieve, hielo, fuertes lluvias o tormentas. Antes de hacerlo, se recomienda calcular la duración de la luz, llevar agua, comida y ropa adecuada, y valorar las capacidades de todos los miembros del grupo. La combinación de distancia, pendiente, exposición y escalones verticales hace que no sea una ruta recomendada para quienes no tienen experiencia en montañismo.