Yolanda Felice (Barcelona, 1971) es una escritora cuyas obras abarcan un diverso abanico de géneros, entre los que destacan El camino de la tentación, Catwoman, La noche estrellada y El antídoto. Recientemente publicó su última novela, Universo de Letras, una obra polifónica y fragmentada. … Estos temas se iluminan a través de entrevistas e historias. Las preguntas y respuestas sirven como hilo conductor, proporcionando múltiples voces y perspectivas.
—¿Cómo surgió la idea de escribir “El Arquitecto”? ¿En qué momento supiste que esta historia tenía que convertirse en un libro?
—El “arquitecto” nació de la necesidad de hacer preguntas más que de encontrar respuestas. Después de años de escribir desde un lugar muy emocional y social, sentí que necesitaba crear una obra que le diera a la mente espacio para respirar. Este proyecto comenzó como una serie de notas, conversaciones y reflexiones dispersas, pero poco a poco descubrí que todas hablaban del mismo tema: cómo imaginamos el futuro y cómo nos construimos a nosotros mismos. Allí entendí que no se trataba sólo de un conjunto de textos, sino de un libro con una estructura interna muy clara.
—Si tuvieras que definir El Arquitecto en pocas palabras, ¿cómo se lo describirías a alguien que aún no lo ha leído?
—Yo diría que esta es una conversación abierta sobre el futuro, la identidad y el aprendizaje humano. Una obra coral donde diferentes voces dialogan para cuestionar el presente y explorar nuevas formas de pensar.
——El título de la novela es muy fascinante. ¿Qué significa para usted el personaje “Arquitecto”?
– “Arquitecto” representa a alguien que crea significado a partir del caos. No me refiero sólo a los edificios físicos, sino a la capacidad humana para diseñar ideas, conexiones y futuros posibles. Para mí simboliza una figura consciente, que está constantemente aprendiendo y entendiendo que la vida también se basa en la duda, la escucha y la transformación.
– Esta obra está compuesta por múltiples voces y perspectivas. ¿Por qué decidiste alejarte de la narración lineal tradicional?
—Porque el mundo ya no vive de forma lineal. Vivimos en fragmentos, entusiasmo y voces dispares. Espero que este libro capture las complejidades contemporáneas. Además, me interesa más el diálogo entre diferentes perspectivas que la idea de una única verdad narrativa. La fragmentación permite a los lectores participar activamente y construir su propio viaje dentro de la obra.
——¿Qué te interesa del diálogo como herramienta literaria y forma de explorar ideas?
– El diálogo te obliga a escuchar. En la literatura, como en la vida, a menudo hablamos demasiado y escuchamos muy poco. Me interesa el diálogo porque revela contradicciones, silencios y matices. Las conversaciones pueden plantear preguntas más profundas que los discursos cerrados.
—En el libro, abordas temas de identidad, memoria y futuro. ¿Cuál de ellos sientes que te desafía de una manera más personal?
——Probablemente debido a la identidad. Siempre me ha interesado cómo nos reinventamos continuamente y cómo las experiencias sociales y emocionales nos cambian. Mi experiencia trabajando con poblaciones desfavorecidas y en talleres de alfabetización me ha enseñado que nadie es solo una versión de sí mismo.
—¿Crees que hoy necesitamos imaginar el futuro de una manera más humana y menos dominada por la tecnología?
Sí. La tecnología puede ser una herramienta extraordinaria, pero surgen problemas cuando reemplaza la reflexión humana. Me preocupa que estemos avanzando tecnológicamente más rápido de lo que evolucionamos emocionalmente. Creo que necesitamos restaurar espacios para la reflexión, la empatía y el aprendizaje colectivo.
– Su trabajo no proporciona respuestas cerradas sino que plantea muchas preguntas. ¿Qué papel juega la duda en tu proceso creativo?
——La duda es necesaria. No creo en la literatura que dice tener todas las respuestas. Para mí la literatura tiene que abrir las grietas de la mente. Cuando escribo, no intento demostrar nada; Intento entender. Comprender significa aceptar la incertidumbre.
——¿En qué medida tienen tu influencia las distintas voces que aparecen en “El Arquitecto”?
——Incluso en los sonidos más lejanos, siempre está mi sombra. No necesariamente autobiográfico, sino emocional o intelectual. Cada reflexión parte de alguna cuestión personal. Aunque traté de mantener el trabajo colectivo y abierto, mi mirada inevitablemente recorrió todo el libro.
——¿Cómo es el proceso de escritura? ¿Tienes una estructura clara desde el principio? ¿O el libro está estructurado tal como lo escribiste?
—Yo tenía una intuición estructural, pero el libro creció orgánicamente. Lo considero una especie de mapa extendido. Algunas entrevistas y escritos cambiaron por completo el rumbo inicial. Necesito darme libertad y dejar que la obra encuentre su propia forma.
——¿Qué autores, lecturas o experiencias tuvieron mayor influencia en la creación de esta obra?
——Estoy muy influenciado por la filosofía contemporánea, la ciencia ficción y los artículos sobre sociedad y memoria. Mi experiencia trabajando en el Taller de Alfabetización del Penal de Valderas también influyó profundamente en mi forma de entender la literatura. Allí aprendí que escribir también puede ser un acto de cambio humano y social.
— En un mundo donde todo parece ir muy rápido, escribir un libro que invite a detenerse y reflexionar puede verse como un acto de resistencia. ¿Te sientes así?
——Sí, absolutamente. Vivimos en una cultura de consumo instantáneo y pensar profundamente puede parecer una pérdida de tiempo. Para mí detenerme a leer, hacer preguntas y escuchar ha sido una forma de resistencia cultural y emocional.
—¿Cómo te cambió personalmente escribir El arquitecto?
— me obligó a escucharme más y aceptar que no necesito tener certeza para seguir creando. También me ayudó a adoptar una escritura más reflexiva y menos narrativa. Sentí que podía explorar otra área de la literatura sin renunciar a mi identidad.
——Si “arquitecto” fuera un lugar físico, ¿cómo sería ese espacio y qué tipo de atmósfera tendría?
– Será un espacio abierto lleno de pasillos, ventanas y habitaciones interconectadas. Un lugar tranquilo pero animado donde la gente puede hablar sin prisas. Contará con una biblioteca, un laboratorio y un albergue. También hay algunas mascotas para pasear. Hay algo mágico en acariciar y cuidar animales en un espacio creativo.
—¿Qué quieres que sientan o se pregunten los lectores cuando cierren la última página de tu libro?
—Quiero que te preguntes cómo quieres construir tu futuro. No sólo a nivel individual, sino también a nivel colectivo. Entienden que el aprendizaje, el cuestionamiento y el diálogo siguen estando entre las formas más humanas de resistencia y cambio.