“Por lo general, cuando fruncía el ceño, se me cerraba un poco el ojo”.
Mónica comienza con una confesión sorprendente. Si bien antes tenía clara la decisión de dejar de usar Botox, en la práctica esto resulta difícil. Ella dice que cambió de opinión y volvió a someterse a tratamiento.
Según el moderador, había una razón clara para ello. Se dio cuenta de que volvían a aparecer viejos malestares, sobre todo alrededor de los ojos. “Me hicieron un levantamiento de cejas y, cuando fruncía el ceño, normalmente mi ojo se cerraba un poco. Eso ya no sucede”, explica sobre los beneficios del procedimiento.
En conversación con Kaj Gorgels, Mónica explica que el problema se hizo cada vez más frecuente y empezó a molestarla. “De repente me di cuenta de que volvía a sentir que se me caía el párpado y no me gustó. Cuando parpadeaba, se me caía cuando intentaba abrir los ojos”.
Finalmente dio el paso y decidió hacerlo justo antes del festival americano de Coachella. “Así que me bronceé, me volví a poner las extensiones y me teñí el cabello. Luego pensé: déjame ponerme algunas zonas de Botox en la frente”.
Mónica previamente rompió su promesa de vivir un estilo de vida minimalista. Puedes ver lo que tiene que decir al respecto en el vídeo a continuación.