9 de abril de 2026 20:39
Los incentivos y terrenos que ofrece Sevilla a Ryanair para construir un centro de reparación de motores son los mejores hasta el momento, pero no confirman exactamente la inversión, o como decimos aquí, … La puesta de huevos no se completa. El clásico caso del “me gusta, pero no me gusta” retrasa una decisión aunque quien tiene que tomar la decisión sabe muy bien que no se verá en la otra pieza. Seguimos esperando a que el excéntrico pero eficiente Michael O’Leary dé luz verde y entre como revolución en la aviación sevillana.
El nuevo protagonista de Ryanair cambia por completo la trama. Hasta ahora, la industria ha girado en torno a los pedidos de Airbus, principalmente del avión militar A400M, que es sin duda la joya de la corona. Pero su dependencia empezó a disminuir. La propia compañía irlandesa lo hizo en 2019 con la primera fase de un hangar de mantenimiento en el aeropuerto de San Pablo, poco después de que el constructor suizo Pilatus fabricara componentes y cableado para aviones ligeros en Alcalá. Estos últimos proyectos nada tienen que ver con la prestación de servicios o repuestos para Airbus, que es lo que viene haciendo la compañía andaluza.
No digo que tengas que renunciar a eso porque es lo que mantiene el peso de la cadena de valor, sino atraer nuevos jugadores y diversificar tu negocio. Así lo hizo Aertec, que acabó vendiendo su contrato con Airbus para prestar servicios de ingeniería para centrarse en su propio desarrollo y asegurar el futuro de su división de drones, que sigue en manos de una empresa como Indra capaz de producir en serie. Lo mismo ocurre con la andaluza Pegasus, que decidió abrir su capital para especializarse en el mantenimiento de aviones de defensa. El Ryanair Engine Center dará un nuevo impulso a una industria que está empezando a tener voz propia, por lo que, señor O’Leary, tome una decisión pronto.