La puerta se abrió y apareció Martín. TintínEso álamo El discurso de la rubia fue sobresaliente y generó consenso entre quienes hoy lo siguen para dar sus primeros pasos en esta elitista industria. Nada mal: “Qué buen tipo es”. Eso es todo. coherente. Landalus expresó sus puntos de vista de una manera fresca e inteligente, esta vez con un tono crítico a pesar de algunos logros. Derrotó al checo Vit Kopriva, en su primera remontada en cinco sets (1-6, 2-6, 6-4, 7-5 y 6-0, 3 horas y 44 metros), y se presentó en la tercera ronda del Abierto de Francia. Aquí hay madurez, hay competencia: “Estoy contento con cómo manejé un partido muy malo y terminé haciendo un partido muy bueno. Fue una situación muy mala y he estado tratando de mantener una actitud positiva y concentrarme en dar lo mejor de mí, así que estoy orgulloso de eso”.
Como ocurrió hace dos días, también en la Pista 9 del complejo, el madrileño se impuso en cinco sets consecutivos, demostrando una vez más que pese a ser un debutante, no se le dan mal las pruebas de larga distancia. El martes ya había superado al boliviano Juan Carlos Prado Angelo en cinco carreras, pero esta vez fue más difícil: arrinconado, salió victorioso. Superó un escenario muy complicado, la ruptura, en el cuarto set y finalmente desató una explosión infernal. Perfecto. “Nuestra nueva generación tiene mucha confianza”, respondió a un periodista extranjero, “porque hemos logrado buenos resultados contra los mejores jugadores, lo que nos hace creer en nosotros mismos. Creo que puedo vencer a los mejores jugadores”.
Se enfrentarán a Juan Manuel Cerundolo, verdugo de Jannik Sinner, cuya salida lo cambia todo. “En el banquillo me dijeron muchas cosas, pero sí, oí que iba a perder… Con él fuera y Carlos (Alcaraz) fuera, muchos jugadores tienen oportunidades”, prosiguió. La eliminación del italiano dio el pistoletazo de salida al torneo, especialmente entre los equipos que representaba. “Hay mucha gente que puede hacer un buen trabajo y yo intentaré ser uno de ellos”, añadió con aire juguetón, aunque admitió que no es de los que se limitan a mirar el mapa del partido y se ponen a trabajar una vez conoce a su próximo rival. Prefiere esto: “No sé cuáles son las perspectivas, pero si existen estos competidores es porque tienen suficiente nivel. Hay que estar preparado”.
Landalus habló de cómo intenta mantenerse alejado de las redes sociales porque pueden ser “adictivas”, habla de la dedicación que le ha puesto al tenis desde niño y de cómo su confianza se ha disparado desde que alcanzó los cuartos de final del Masters de Miami. Luego aterrizó en Roma, y ahora ha ganado varios partidos a lo largo del cuadro principal del Abierto de Francia. Rompiendo paso 100 mejores el mes pasado y celebró su progreso como competidor. Sin prisas, pero sin pausa. Pasos firmes. “Me he demostrado a mí mismo que soy físicamente capaz de afrontar este tipo de peleas y que puedo terminar con energía, lo cual es un desafío para mí”, señaló.
Dijo que el colgante y la pulsera que llevaba eran “regalos” de “alguien muy cercano a él”, informó el periódico. Uno es de su abuela y lo lleva puesto “cuatro o cinco años” porque le da “el poder de poseerlo”. Por supuesto, lo que persigue no es el “lujo”, sino la “sencillez”. El joven de 20 años se ganó un lugar en el espectáculo de una jornada en la que los franceses, entristecidos por la reciente retirada de Gael Monfils y la de Richard Gasquet hace un año, celebraron el descubrimiento histórico de Moise Kouamé: el atlético joven de 17 años en Lenglen. Este dinámico partido se desarrolló mejor que Adolfo Daniel Vallejo (6-3, 7-5, 3-6, 2-6 y 7-6(8), después de 4h 56 metros). Es la segunda persona más joven en alcanzar la tercera ronda de un Grand Slam desde Rafael Nadal (Wimbledon 2003).