29 de mayo de 2026 20:26
Vaux pasó un año deambulando por el políticamente apático Salón de Colonia debido a su obstinado deseo de ser algo que no era. Cristina Perras y su gente están enojadas porque el alcalde no quiere ni hablar de tenerlos en el gobierno. Muere José Luis Sanz … intrusos, especialmente porque no sabía por dónde podían salir. Cuando se dieron cuenta de que su utilidad estaba en apoyar temas relevantes firmando acuerdos con el PPP, la situación cambió y dejaron de ser la “oposición con la lupa”. Por ejemplo, presentaron dos presupuestos a cambio de sus medidas ideológicas, como la oficina de maternidad o la contra los okupas. Detalles que agradan a los suyos sin restar demasiado a la moderación de la que presumía Sanz.
Todo iba relativamente bien hasta que la llegada del 17-M rompió la amistad. Vox cree que tiene la llave maestra de todo, con los dos escaños que necesita Huma Moreno para volver a jurar presidente. Abascal y Gavira se negaron, pero querían acercarse al Gobierno, o al menos que les escuchara. Se sacaron las “prioridades nacionales” de la manga e ignoraron por completo la Constitución que tanto defendían. Están estirando el chicle lo más que pueden, y hubo señales de ello con la ingenua decisión que tomaron en el pleno de Sevilla esta semana. Resulta que el gobierno está implementando el programa de ajuste que las limitaciones del león del gran legado de María Jesús Montero en Hacienda los obligaron a implementar.
El PPP trabajó duro para convencer a la oposición de que eran lentejas. Vamos, tenemos que aprobarlo pase lo que pase. Pero la izquierda hizo la vista gorda y Vox exigió a cambio de apoyo a su propuesta aplicar las prioridades nacionales a los servicios municipales. Al igual que los españoles prefieren montar en Tussam que los forasteros. El alcalde no quiere ser cómplice de esta pantomima. Juan Bueno tuvo que retirar el plan para no perder votos. Lo que le pasó a Perras fue como un niño que se enoja en el patio de recreo y se lleva la pelota a casa, donde nadie puede jugar. Lo malo es que aquí pueden pinchar el balón.