Kira Miró y Salva Reyna están disfrutando de uno de los mejores momentos de su vida personal y profesional.
La actriz canaria estrenará dentro de una semana la quinta temporada de Machos Alfa, una de las series de mayor éxito de Netflix. El actor malagueño, por su parte, todavía saborea … Hace menos de un año, Goya ganó el premio al mejor actor de reparto por la película “El 47”.
Además de este dulce momento profesional, están coprotagonizando la nueva aventura en la pantalla grande Solo, protagonizada por ellos y que se estrenará el día 10. Esta es una historia sobre amistad, silencios incómodos y verdades que emergen en el transcurso de una cena aparentemente tranquila.
Con motivo del nuevo proyecto, la pareja visitó “El Hormiguero” el pasado 8 de abril, donde dejaron patente la complicidad y el cariño que les une tanto delante como detrás de la cámara. Esa conexión se trasladó a sus hogares, a sus espacios de retiro alejados del foco mediático.
La creatividad está en todas partes
Los dos siempre han sido muy conservadores en su vida privada, por lo que no han mostrado sus casas al completo. Pero Kira Miro mostró pequeños fragmentos de la casa en las redes sociales. Basta sentir que se trata de un espacio cálido donde la creatividad es la absoluta protagonista.
Predomina la luminosidad, muebles de madera en tonos suaves y tejidos claros, combinación que da una agradable sensación de amplitud y tranquilidad.
El salón es una de las zonas más privadas de la casa y está lleno de plantas naturales, fotografías y obras de arte cuidadosamente seleccionadas, incluidas obras originales del artista vasco Barú.
Todo ello se integra con la chimenea eléctrica para aportar calidez visual, mientras que el sofá de cuero negro introduce un punto de vista más tranquilo y moderno. A su lado, una columna de mármol oscuro con detalles dorados parece una elegante escultura. Incluso los radiadores están pintados en un tono personalizado, dando carácter al lugar.
La cocina mantiene el mismo concepto decorativo, proponiendo una mezcla de inspiración vintage y funcionalidad moderna. Los azulejos de color verde oscuro aportan carácter al espacio y contrastan con los muebles de madera clara y las encimeras blancas, realzando la sensación de luminosidad.
En el dormitorio destaca con un gran cabecero tapizado en color beige que llega casi hasta el techo aportando sofisticación y volumen visual, mientras que los textiles en tonos neutros crean un ambiente relajante pensado para un descanso de calidad.