Lágrimas e incredulidad en Monterrey: La salida anticipada del Mundial golpea duramente al vestuario holandés. A pesar del drama de los penaltis y de las discusiones sobre el sistema, los jugadores no se decepcionan. “No vamos a señalar con el dedo”, afirma con firmeza Denzel Dumfries, mientras el resto del equipo se queda con una sensación de derrota y vacío.
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