Uno de los problemas de la universidad es que puede estar invirtiendo mucho en proyectos que no están probados. Los estudiantes deben centrarse en las necesidades de la empresa y en la necesidad de que la empresa se comunique y participe. … en el programa de formación. Las universidades deben impartir conocimientos útiles a los profesores y estar al tanto de las últimas tendencias del mercado. Así explica Juan Carlos Fernández Incera, empresario y docente, la necesidad de una relación entre las empresas y el posgrado. Es cofundador de Ezenit (empresa de desarrollo de software). En la Universidad Villanueva se desempeñó como Coordinador de Emprendimiento y Profesor de Creación de Empresas, formó emprendedores en la Facultad de Economía de la UCM y colaboró en el programa Emprende de la UAM.
“Tenemos que coordinar la investigación y la ciencia con el impacto de las necesidades del mercado. Hay que tener en cuenta a las empresas en la formación, pero el límite es que las universidades guíen el proceso”, afirmó. Aunque la intersección entre empresas y universidades, particularmente en los estudios de posgrado, es reciente, en su opinión, “es una obviedad y siempre debería haberlo sido; es una cuestión muy obvia”. Prueba de este auge es que los proyectos fin de carrera (TFG) se están convirtiendo cada vez más en un reto al que las empresas deben enfrentarse.
visión práctica
Las universidades españolas se enfrentan al reto de desarrollar proyectos más prácticos, “como es el caso de Alemania o Holanda”, afirmó Fernández Incela. “Se debe enseñar a pensar, no sólo a matemáticas o estadística, y se necesita práctica real, no actividades obsoletas”, añadió. Respecto a la empleabilidad como motivación para cursar una carrera o maestría, el docente estimó que hay dos mentalidades, “aprende algo que te guste y aprende algo económicamente factible; con la inteligencia artificial tan presente, el estudiante debe estudiar las materias que le gustan pero tiene opciones para el futuro”.
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Fernández Inserra también planteó el argumento de si las universidades privadas podrían tener mayor acceso a oportunidades y tener vínculos más directos con las empresas que las públicas en determinadas áreas. Francisco Javier González Serrano, director del Máster de Formación Permanente en Integración de Sistemas Aeronáuticos (MASI) de la Universidad Carlos III de Madrid, cree que “el público tiene algunos mecanismos para garantizar la calidad académica, pero esos mecanismos pueden ser contraproducentes; adaptar los programas de formación a las empresas requiere cierta creatividad, y la estructura y organización de las empresas privadas puede facilitar esto”.
La primera edición de MASI se remonta a 2009 y fue fruto de la necesidad de Airbus de transferir el conocimiento de sus expertos a los jóvenes y futuros ingenieros de la compañía. La empresa decidió abordar esta brecha mediante la formación de posgrado. Diseñado por expertos de Airbus con la participación de expertos de la industria aérea y profesores de Carlos III, el programa también utiliza el máster como proceso de selección, afirmó González: “Además, también es una herramienta para atraer y retener talento”. La participación de profesores de Airbus, empleados de másteres de la compañía y jóvenes recién titulados contratados por la compañía es muy intensa. “
El curso está formado por aproximadamente 25 alumnos que realizan prácticas profesionales en la planta de Airbus en Getafe y asisten a clases por las tardes en Carlos III. También hay ingenieros aeronáuticos, industriales, informáticos, de telecomunicaciones… Carlos III también ofrece otros másteres similares, como el de Formación Permanente en Tecnología de Aeroestructuras, también de Airbus. Para el responsable del MASI, el hecho de que las empresas estén a la cabeza del impulso de la formación constituye un “flujo natural; si las empresas identifican la formación que necesitan y las universidades pueden proporcionársela, entonces todas las partes se benefician”.
La brecha entre la teoría académica y las necesidades reales del mercado laboral no siempre es fácil de salvar, comenta: “Nuestro máster es un poco especial. Porque la universidad también tiene un carácter formativo y general, produce graduados o ingenieros. Los programas a medida facilitan las soluciones”.
Javier Marín, responsable del Convenio de Doctorado Industrial y Programas de Postgrado y Certificaciones Profesionales de BBVA, nacido en 2020, afirma que en áreas dinámicas donde conocimientos como los datos y la inteligencia artificial se desarrollan a un ritmo acelerado, la vinculación entre universidad y empresa es especialmente importante: “El Doctorado Industrial en Ciencia de Datos es un programa que hemos desarrollado junto con el Instituto de Ciencia de Datos e Inteligencia Artificial (Datai) de la Universidad de Navarra para que nuestros expertos puedan realizar investigación de primer nivel sin ningún soporte técnico. provenientes de la actividad profesional, los trabajos de investigación están enfocados a retos reales del negocio y guiados conjuntamente por expertos universitarios y profesionales de la banca, combinando “el rigor académico con aplicaciones prácticas para que el conocimiento generado tenga un impacto directo en áreas como la analítica avanzada, la inteligencia artificial o la toma de decisiones basada en datos”, explicó.
“El programa se desarrolló fundamentalmente de forma virtual”, explica Martín, facilitando a los profesionales compaginar la actividad investigadora con sus responsabilidades en BBVA, estén donde estén. La única actividad presencial requerida es una estancia de una semana en el campus de la Universidad de Navarra en Pamplona, donde cursan materias relacionadas con métodos de investigación y otras habilidades transversales para el programa de Doctorado.
BBVA El responsable del Convenio de Doctorado Industrial afirma que las colaboraciones entre empresas y universidades crean valor para todas las partes implicadas: “Las universidades ofrecen rigor académico, capacidad de investigación y una visión a largo plazo, mientras que las empresas ofrecen retos reales, conocimiento práctico y una comprensión directa de las habilidades requeridas en el mercado. Para los profesionales, esta colaboración se traduce en una formación más relevante y aplicada. Para la empresa, representa una oportunidad para acelerar el desarrollo de competencias estratégicas. En un proyecto de colaboración entre ambas entidades, además del doctorado industrial, hay un doctorado oficial Máster en Big Data Science y certificación internacional de científicos de datos basados en proyectos reales desarrollados dentro del banco.
formato dual
Alejandro Jiménez-Alfaro Morote, vicepresidente de Control de Gestión de Hoteles Meliá, es profesor en la Escuela Española de Hostelería de Vatel y es consciente de la diferencia entre estudios y carrera. Luego propuso “desarrollar un programa para estudiantes formados en el campo del turismo, un programa de posgrado dedicado a la gestión de datos y habilidades analíticas”, dijo. Nace así el MBA en Hospitality Business Intelligence and Data Analytics, diseñado e impartido conjuntamente por Vatel y Meliá Hotels International, y supervisado por Jiménez-Alfaro. Se trata de un Máster en formato dual diseñado para combinar la docencia con las realidades comerciales de la industria.
A lo largo de nueve meses, los estudiantes realizan prácticas de media jornada en diferentes departamentos de la sede corporativa de Meliá, todos ellos relacionados con áreas operativas. La otra mitad recibió el curso, que incluía una estructura completa de módulos de formación. Detalla que el objetivo es dotar a los estudiantes de “una visión transversal del negocio hotelero, capacidad de análisis, capacidad de debatir y realizar presentaciones relevantes o saber desenvolverse en diferentes comités”. Cuatro años después de iniciar el máster, “se ha solidificado un modelo con enormes ventajas para todos los implicados”.
Respecto al entrelazamiento entre empresas y escuelas de negocios, Jiménez-Alfaro aclaró que “el modelo Meliá no se enseña exclusivamente, intentamos que el potencial del producto sea amplio”. «Nos interesa la empleabilidad inmediata y de calidad, que actualmente supera el 95%. De hecho, los destinos de empleo son diversos: Accor, Hyatt, Four Seasons…”, subrayó.
El director del Máster afirma que las posibilidades de desarrollo de esta colaboración ofrecen muchas opciones de futuro: “Se trata de un modelo de éxito comprobado y, como tal, puede replicarse; “por ejemplo, desde competencias estratégicas, gestión hotelera o Revenue Management, hasta programas de especialización en cocinas, restaurantes y otras áreas de operación”. “