La Audiencia valenciana reconoció que Carlos Masson, el expresidente de la Comunidad Valenciana, compareció ante el tribunal el 29 de octubre de 2024 para ejercer su derecho a defenderse en el caso gestión Dana que investiga la Audiencia de Cataluña.
él … Por tanto, el organismo provincial considera en la misma línea que la Fiscalía el recurso interpuesto por el representante del Partido Popular contra la negativa del instructor, que le permite participar en todo el procedimiento.
La Segunda Parte recordó que “la investigación continúa” y entendió que se habían acordado diligencias pendientes para “aportar un resultado que aporte información para el futuro procesamiento de los imputados”.
Concluyeron: “Como representante de la Asamblea Valenciana tiene competencia, por ley, sobre los tribunales civiles y penales del TSJ de la Comunidad Autónoma de Valencia, por lo que debe tener la posibilidad de hacer valer sus derechos en recurso de apelación”, aplicando lo dispuesto en los artículos 118 y 118 bis de la Ley de Enjuiciamiento Criminal (Lecrim).
Los seis magistrados que constituyen el tribunal dijeron en su auto: “De lo contrario, serán privados del derecho a conocer las actividades de las investigaciones judiciales que les conciernen”.
El tribunal advirtió que en cualquier caso su sentencia se “limitaría a resolver la cuestión de si el imputado comparece ante el tribunal al amparo de los artículos 118 y 118bis del Código de Procedimiento Penal” “con el fin de ejercer su derecho de defensa”.
Por lo tanto, pero de esa afirmación no debe “extraerse ninguna conclusión relativa a personas que no son objeto del recurso de casación y que no son objeto de la resolución del auto recurrido”. El caso fue llevado a cabo bajo sospecha de homicidio y lesiones imprudentes, y sólo la ex ministra de Justicia e Interior Salomé Pradas y su entonces “número dos” Emilio Argüeso aparecieron como acusados.
Cronología
En marzo de este año, la Sala de lo Civil y Penal de la Audiencia Nacional de la Comunidad Valenciana desestimó los argumentos esgrimidos por el juez Cataloja en su exposición de motivos en la instrucción de Masson. No vieron signos de criminalidad en el comportamiento del líder popular.
Posteriormente, el magistrado decidió llamar como testigo al expresidente y le pidió que entregara voluntariamente un listado o facturas de llamadas entrantes y salientes el 29 de octubre de 2024, así como mensajes de WhatsApp u otro tipo de mensajes relacionados con la emergencia desde esa fecha.
Mazón solicitó comparecer ante el tribunal antes de que el TSJ tomara una decisión final. El instructor negó esta afirmación y consideró que dicha comparecencia ante el tribunal era incompatible con los derechos del investigado y su condición de testigo. Los representantes legales del expresidente apelaron entonces ante la Audiencia Provincial, argumentando que el juez lo estaba investigando indirectamente para futuros cargos y por lo tanto necesitaba poder supervisar su proceso. La jueza Nuria Ruiz decidió aplazar las declaraciones hasta que el organismo provincial se pronuncie al respecto.
Los fiscales pidieron que se concediera la solicitud de Masson de comparecer ante el tribunal, en el entendido de que, de lo contrario, sus derechos de defensa podrían ser violados. Es por eso que el técnico le pidió aclarar su postura sobre el procedimiento realizado.
Ahora, denuncias públicas señalan que por su condición de representante regional del PPP no recurrió ninguna resolución judicial que acordase iniciar diligencias relacionadas con los imputados, por lo que “se puede concluir que tomó en cuenta dichas resoluciones conforme a derecho”.
Decisión basada en auto judicial: Se decide llamar como testigo a la periodista Maribel Vilaplana, que almorzó con los dirigentes políticos aquel trágico día, para que aporte lo que escuchó “sobre la reunión de Sekopi, la información procesada por los participantes, las decisiones que intentaron tomar, las dudas que pudieron existir, los motivos de esas dudas y los motivos por los que lo hicieron”.
Los jueces del organismo provincial dejaron claro que no podían investigar directamente la conducta del expresidente, pero argumentaron que las diligencias “no deben paralizarse porque podrían aportar datos que hicieran más creíbles las acusaciones contra los imputados”.