La eliminatoria europea ante el Estrasburgo acabó con una mezcla de orgullo y malestar en el vestuario del Rayo Vallecano. Los jugadores de Frangirojos nos sentimos orgullosos de nuestro esfuerzo colectivo en una noche de mayor necesidad debido a varias decisiones arbitrales que limitaron el fluir del juego. … juego.
Pep Chavarría es una de las personas que mejor sabe a la hora de analizar estas polémicas actuaciones. El lateral se refirió a la falta de El Morabet en el último tercio: “Si un jugador quiere coger el balón y le disparas como último hombre, el balón siempre está amonestado”, afirmó.
Además, luego de una acción del portero rival, también pidió el penalti más alto contra Jorge de Frutos: “Este es un penalti para De Frutos”. Asimismo, insistió en los estándares arbitrales de las competiciones europeas: “En Europa, los árbitros hacen que la gente patee más, pero esta actitud es siempre un tiro penal”.
Además de la decisión arbitral, Chavarría también valoró el desarrollo del partido desde el punto de vista futbolístico: “En algunos partidos, como el partido contra el AEK, marcas mucho, y en otros, como hoy, probablemente deberías haber marcado más goles, pero solo marcaste uno”. “
En un capítulo emotivo, Isi Palazón se queda con cargas personales tras la reciente sanción que le mantendrá fuera de la liga lo que resta de temporada. El extremo, que fue sancionado con siete partidos de sanción por protestar contra la Real Sociedad, tuvo un tono duro: “Ayer fue un día muy difícil para mí. Aquí vemos que no todos somos iguales.
Sergio Carmelo se centra en el sacrificio del capitán. El delantero reveló que Óscar Valentín jugó en una situación muy desfavorable tras sufrir un golpe al inicio del partido: “No seré yo quien dé el parte médico, pero Óscar Valentín jugó con el pómulo fracturado”. El volante sufrió un fuerte golpe de Julio Enciso al minuto 4, pero decidió seguir jugando, lo que demostró el compromiso del vestuario en este hecho histórico.
Estas declaraciones ponen de manifiesto la competitividad, la unidad y la alta exigencia de Vallecano, que no sólo insiste en jugar, sino que cree que puede ganar premios mayores en una noche europea feroz dentro y fuera del terreno de juego, y confía en avanzar a la final de Leipzig.