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La cruzada de la FIFA contra los llamamientos al “puto” se ha renovado e intensificado. El máximo organismo del fútbol mundial ha encontrado una nueva forma de castigar a los aficionados y a la Federación Mexicana de Fútbol por cánticos despectivos. Se trata de inhabilitar una zona del estadio para que todos los asientos que allí se encuentren no estén a la venta y serán reemplazados por una pancarta gigante que dice “Agitando Sí, Gritando No”. El primer penal se ejecutará este viernes en Cuatémoc, Puebla, donde México jugará contra Ghana en un partido amistoso.

La sanción, impuesta por el comité disciplinario de la FIFA, se produce después de que se escucharan gritos homofóbicos en múltiples ocasiones durante los amistosos de Estados Unidos contra Ecuador y Paraguay. “La Federación Mexicana de Fútbol reafirma su compromiso de erradicar cualquier conducta discriminatoria en los estadios y llama a los aficionados a alentar con pasión y respeto, contribuyendo a que el fútbol siga siendo un espacio familiar e inclusivo para todos”, escribió la Federación Mexicana de Fútbol en un comunicado difundido horas antes del amistoso en Puebla.

Un día antes, la propia federación había anunciado nuevas acciones contra los cánticos, que han resultado en multas millonarias desde que los aficionados mexicanos intentaron molestar a los porteros contrarios con cánticos en el Mundial de Brasil 2014. El proyecto “pretende concientizar a los aficionados sobre la importancia de apoyar a la selección mexicana con saludos y no con gritos discriminatorios aprobados por la FIFA, para canalizar el entusiasmo y permitir que los jugadores en las gradas se conviertan en verdaderos 12”.

Buscaron información de los jugadores previo al Mundial de 1986 en las oficinas de la FMF para ayudar a crear conciencia sobre actitudes homofóbicas y discriminatorias entre los aficionados mexicanos. Intentaron sustituir los gritos e insultos por olas, el movimiento natural de las gradas mexicanas que se había hecho famoso hace 40 años. Pero el problema es que la afición tricolor utiliza este grito como reprimenda cuando su equipo pierde, como sucederá en 2022, 2023, 2024 y 2025. Sólo quedaron abucheos.

Las sanciones contra México incluyen multas multimillonarias durante partidos de eliminatorias, partidos amistosos en el Estadio Azteca u otras sedes de Estados Unidos. Allí donde se escuchan los gritos, la FIFA activa la alarma. En 2021, poco después del brote, la Confederación de Norte, Centroamérica y el Caribe (CONCACAF) introdujo un protocolo en el que los juegos podían suspenderse hasta tres veces antes de que el árbitro decidiera suspender el juego si se escuchaba “puto” en el estadio. Nunca es necesario, pero se han interrumpido bastantes reuniones. Durante las eliminatorias de 2018, la FIFA amenazó a México con quitarle puntos, pero la amenaza no se materializó y el Estadio Azteca no fue sancionado.

Los fanáticos mexicanos, al menos el sector que continúa gritando de esta manera, argumentan que gritar “puto” es parte del folklore mexicano, a pesar de que varias organizaciones aseguran que es posible un fútbol alternativo sin caer en conductas discriminatorias.

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