La ex monja de Belorado recurre la decisión del Juzgado Quinto de Instrucción de Bilbao, que abrió diligencias para juicio oral a cinco religiosas ancianas por tratos degradantes, abandono y gestión desleal, poniendo fin a la fase de instrucción y pidiendo el sobreseimiento gratuito, o al menos un relato más detallado de los hechos por los que serán juzgadas.
La abogada de las ex monjas, Noma Riaño, explicó a Efe que este lunes presentaron un recurso ante la Audiencia Provincial de Vizcaya contra la orden del juzgado de Bilbao de cambiarlo a procedimiento simplificado, insistiendo nuevamente en que aún no se había ordenado el inicio de un juicio oral.
Recordó que luego de emitida la notificación de la orden el 22 de mayo, la Fiscalía y la Fiscalía tuvieron 10 días para presentar los documentos de acusación y solicitar formalmente el inicio de un juicio oral, el cual se iniciaría bajo la nueva orden y estipularía los delitos y penas identificadas.
Sin embargo, Riaño cree que el recurso paralizará el procedimiento hasta que se resuelva y pide el sobreseimiento gratuito de las siete ex monjas acusadas, excepto de Zaida Pienaar (sor Miriam), que abandonó la comunidad en enero y cuya implicación el juez no reconoció.
Las ex monjas, que residen entre los conventos de La Puebla de Montalbán (Toledo) y Orduña (Bizkaya) desde su expulsión del de Belorado (Burgos) el pasado 12 de marzo, se enfrentan a delitos como trato degradante, abandono, incumplimiento de la obligación de ayudar, coacción, gestión desleal y apropiación indebida.
“Hay demasiados delitos. Los mismos hechos para tantos delitos no me resisten”, explicó la abogada, citando acusaciones de tratos humillantes e incumplimiento de la obligación de ayudar como ejemplos de “incompatibilidades” para las que pidió la aplicación de la doctrina de la culpa concurrente.
Sostuvo que la orden judicial no tomó en cuenta las declaraciones de ex figuras religiosas citadas en la apelación ni el registro notarial de las pruebas que presentaron, incluidos mensajes telefónicos exculpando a Belorado.
Las ex monjas argumentaron que siempre habían atendido a las cinco ancianas, de entre 87 y 101 años, mucho antes de que la Guardia Nacional se las llevara el 18 de diciembre del convento de Orduña, al que habían sido trasladadas desde Belorado días antes del veredicto de expulsión de julio.
La abogada dijo que estaba de acuerdo con la decisión del juez de no presentar un cargo de homicidio imprudente por la muerte de una monja anciana, que ocurrió después de que ella abandonó Orudniya, porque no encontró ningún vínculo causal entre la muerte y la atención que recibió.
Tratamiento inadecuado
El auto del Juzgado Quinto de Educación de Bilbao señala que las cinco ancianas “no recibieron el tratamiento adecuado” y describe falta de condiciones sanitarias, falta de atención médica y control de medicación, un convento vasco lleno de suciedad, presencia de animales en libertad y condiciones de control y manipulación psicológica.
Además, siete ex monjas fueron acusadas de gestión desleal y apropiación indebida de sus pensiones, que podrían haber utilizado para sostener el negocio de restaurante o perrera Ariandas; se especuló que pretendían utilizar a los mayores como grupo vulnerable para evitar el desalojo del convento de Burgos.
El delito de estafa de Derio
Por otra parte, la Audiencia Provincial de Burgos aprobó la sentencia del Tribunal Superior de Bribieska, acordando reabrir las diligencias que investigan el presunto fraude cometido por la ex abadesa al alquilar una casa de huéspedes en el convento de Delrio (Bizkaia) cuando ya se había producido el cisma.
La Audiencia de Burgos también acordó recusar a la Audiencia de Bilbao para que adopte las debidas diligencias en la investigación del arrendamiento por una renta de 4.488 euros, después de que la propia Audiencia de Burgos considerara “prematura” la denuncia interpuesta por el Arzobispo de Burgos y determinara que era necesario reabrir el caso.