El Instituto Geográfico Nacional (IGN) ha emitido un aviso a la Agencia de Protección Civil del Gobierno de Canarias por un aumento en la frecuencia de la actividad sísmica, registrándose más de 10 eventos sísmicos en una hora.
La notificación está marcada por el protocolo, … El terremoto se produjo a primeras horas de la mañana del lunes después de que se detectaran varios pulsos de actividad sísmica de baja frecuencia bajo la isla, principalmente en la zona oeste de Las Cañadas del Teide, desde la madrugada del sábado al domingo, concretamente entre las 2.00 y las 2.30 horas del domingo al lunes.
La zona ha experimentado altos niveles de actividad en los últimos meses, con 221 incidentes registrados en las últimas 24 horas y 89 incidentes identificados hasta ahora.
El primer pulso de actividad volcánica sísmica comenzó en la madrugada del pasado viernes y la actividad aún no ha finalizado. Todos estos eventos fueron muy similares y ninguno superó el punto de 2 mbLg.
La mayoría de los epicentros se localizaron en la región occidental de Las Cañadas, como en otros casos, principalmente en las ciudades de Guía de Isola, Chasnía Villaflor y Santiago del Teide, con profundidades focales mayoritariamente en torno a los 10 o 15 kilómetros bajo el nivel del mar.
Según el IGN, durante este período de mayor actividad se registraron eventos vulcano-tectónicos, eventos híbridos y eventos de baja frecuencia (LP).
Hasta el sábado por la tarde, había una fuerte correlación entre eventos localizados.
Por lo tanto, la presencia de baja presión y eventos de mezcla es compatible con la circulación profunda de fluidos pero no representa en sí misma una aceleración de este proceso.
Según IGN, los isleños no han sentido el impacto de ninguno de los incidentes hasta el momento.
Dicha actividad es similar a la registrada en febrero y marzo y no aumenta el riesgo de una erupción en Tenerife a corto o medio plazo.
El IGN ha desplegado una red de más de 100 estaciones, equipos y puntos fijos de muestreo en la isla, utilizando las tecnologías disponibles para monitorear y evaluar los parámetros más significativos, permitiendo un seguimiento detallado en tiempo real de cualquier cambio, alteración o anomalía en la sismicidad, la deformación y la geoquímica que puedan indicar la evolución de los peligros de erupciones volcánicas a corto, medio y largo plazo.