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El Congreso de los Diputados ha aprobado este jueves una medida incluida en el programa electoral de 2009 de Alberto Núñez Feijóo, cuando ganó por primera vez la presidencia gallega: la cesión por parte del Gobierno central de la autopista AP-9 a la Xunta. Sin embargo, la ley, que incluye la cesión de infraestructuras que conectan al 60% de la población gallega, ha salido adelante, pero ha sido votada en contra por el Partido Popular de Ficio, que, junto con UPN, apoyaba la oposición en la que viene insistiendo Vox. El código aún debe ser aprobado en el Senado, donde los partidos populares tienen mayoría, y se necesitaron 17 años para aprobarlo, después de que fracasaran múltiples intentos anteriores en la Cámara.

El PP de Feijóo, al igual que la Xunta de Alfonso Rueda, se mostró contrario a las normas de traspasos redactadas. PSOE, BNG y Sumar coincidieron hace unas semanas en su contenido. El PPP propuso enmiendas, que fueron rechazadas por estos partidos y los socios parlamentarios del gobierno. Fuentes de Feijoa afirman que el nuevo texto “socava el consenso alcanzado en Galicia”, retrasa una entrega efectiva al introducir futuras negociaciones detalladas entre la nueva torre y el Estado y socava su “viabilidad”. “Las garantías esenciales de la viabilidad financiera de la transferencia, como la cobertura de las inversiones prometidas, fueron eliminadas del texto original”, afirmó el diputado popular Pedro Puy. Puy ha advertido que su partido utilizará su mayoría absoluta en el Senado para cambiar las reglas y recuperar el “espíritu” de las propuestas aprobadas por el parlamento gallego con el apoyo del Partido Popular, BNG y PSOE.

El texto actual prevé el traspaso de la gestión y propiedad de la autopista a Galicia. También otorga al Estado los aportes económicos que deba realizar porque la carretera está en sus manos. Se trata de una “garantía” ofrecida a los partidos de izquierda que impulsan el acuerdo de que el Gobierno central debe indemnizar a la concesionaria Audasa si la justicia europea revoca la actual concesión por la prórroga ilegal de la misma por parte del Gobierno de José María Azar, tal y como ha previsto en Bruselas. Sin embargo, Sinta y el Partido Popular insisten en que la redacción de la ley aprobada en el Parlamento el jueves no garantiza esto, y temen que “hipoteque” el autogobierno.

La socialista Patricia Otero ha defendido que el código “se apega y respeta rigurosamente” al texto acordado por el Parlamento gallego. Néstor Rego (BNG) consideró que se trata de “un logro muy importante para Galicia” y ha instado al Partido Popular a “dejar de mentir”. Socialistas y nacionalistas ven como una “garantía absoluta” que Cinta no tendrá que pagar ninguna compensación a la concesionaria de la autopista si la justicia europea finalmente revoca la concesión.

Rego cree que “en el fondo” el público “no quiere” la propiedad de Atlantic Highway ni ninguna otra transferencia. Sin embargo, Vox cree que el Partido Popular “ha abrazado la idea nacionalista de que las cosas serán mejor con menos estados”. En su opinión, el equipo de Feyo marcó un “gol en propia puerta”. “Lograron algo extraordinario: impulsar una iniciativa, perder el control de ella mientras estaba en el parlamento, ser traicionados por quienes dicen compartir sus objetivos y, finalmente, votar en contra de su propia iniciativa”, dijo la diputada ultra Karina Mejías.

El Parlamento gallego ha aprobado por unanimidad en cinco ocasiones una propuesta no legal para traspasar la Autopista del Atlántico, pero todas las propuestas anteriores fueron rechazadas en distintas fases del proceso. La cesión de la autopista se llevó por primera vez al Congreso de los Diputados en 2016, con Feijóo al frente de la Xunta y Mariano Rajoy al frente de La Moncloa. La sintonía entre los dos políticos gallegos no ayudó a que el proyecto fuera aprobado, e incluso el Partido Popular bloqueó su debate. Hubo más intentos, pero todos se desmoronaron en algún momento del trámite del partido de San Jerónimo.

En cualquier caso, aunque finalmente se apruebe la ley, el traslado de la AP-9 no se producirá de forma inmediata. Los detalles de su aplicación deberán negociarse entre la Xunta y el Gobierno en el marco de la Comisión Mixta de Transferencias. El popular Pedro Pui llegó a dudar de la constitucionalidad de esta derivación.

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