Mientras Trump lleva a cabo deportaciones masivas y en muchos casos violentas de inmigrantes, y mientras la derecha y la ultraderecha en el Parlamento Europeo votan una nueva regulación de expulsión para deportar a inmigrantes a terceros países de dudosa seguridad, el gobierno progresista español acaba de aprobar un real decreto para la regularización extraordinaria de quienes hayan vivido en nuestro país durante más de cinco meses, no tengan antecedentes penales y se encuentren en situación administrativa irregular.
Son dos maneras diferentes de entender el fenómeno migratorio, la española, que enfatiza la igual dignidad de los seres humanos como sujetos de derechos, y la otra, excluyente y rechaza a los extraterrestres que nos invaden y “reemplazan”, con una interpretación grotesca del “Gran Recambio”.