“El combustible se está acabando”, dijo el miércoles el ministro cubano de Energía y Minas, Vincent de la Olevi, durante una aparición especial en la televisión estatal de la isla.
El funcionario se refería a unos 100.000 barriles de combustible procedentes de Rusia. … Según él, los suministros llegaron a la isla a finales de marzo y fueron los únicos que el país había recibido desde diciembre. Asimismo, dijo que por ello los cortes de energía se han incrementado en los últimos días; en algunos lugares, los cortes han durado de 20 a 34 horas seguidas, mientras que el servicio eléctrico duró sólo de 2 a 4 horas, estableciendo un récord por el impacto.
“Sólo tenemos gas natural y petróleo crudo nacional”, afirmó el ministro. Asimismo, explicó que a lo largo de décadas de desarrollo, las centrales térmicas han fracasado, “fallando por cualquier motivo”.
«Tampoco tenemos repuestos. El bloqueo ha afectado nuestro acceso a combustible y repuestos”, añadió.
Por lo tanto, la isla sólo puede producir electricidad a través de Energas (gas de petróleo de producción estatal) y parques fotovoltaicos, que no garantizan ni la mitad de la demanda nacional.
Incluso cuando el régimen permitió a ciertas empresas “privadas” importar combustible a través de tanques equivalentes hace unos dos meses, no pudo satisfacer la demanda porque sus cantidades eran pequeñas y “ni siquiera suficientes para generar unidades generadoras durante 24 horas”.
La ministra admitió que “estamos intentando priorizar sectores como el sanitario y otros sectores productivos” pero que “la situación es muy tensa”.
Sin embargo, las únicas medidas que propone son: seguir manteniendo las centrales térmicas y buscar “alternativas nacionales y soluciones propias”. De esta forma, ha optado por lo que llama “transformación” y “soberanía energética”, que es seguir utilizando leña y biomasa para cocinar, molinos de viento para bombear agua y otras “potenciales”.
«Esta es una solución verdaderamente sostenible. (…) Seguiremos bloqueados, pero seguiremos resistiendo y encontrando soluciones”, afirmó.
De la O Levy también explicó que el gobierno continúa buscando alternativas a la compra de combustible en el mercado internacional.
Washington aumenta la presión
Cuba está experimentando su peor crisis económica y energética en décadas, caracterizada por prolongados cortes de energía, escasez de combustible, inflación y creciente malestar social. La situación actual también es parte de las crecientes tensiones entre el régimen cubano y Estados Unidos.
El 29 de enero, el presidente estadounidense Donald Trump firmó una orden ejecutiva declarando una emergencia nacional en Cuba y estableciendo un mecanismo para imponer aranceles adicionales a productos de países que directa o indirectamente venden o suministran petróleo a Cuba.
Desde entonces, las sanciones y declaraciones de presión de Estados Unidos sobre La Habana han seguido aumentando. A principios de mayo, Trump firmó una nueva orden ejecutiva que amplió las sanciones de Washington contra el régimen cubano y autorizó la adopción de medidas contra personas, entidades, filiales y bancos extranjeros relacionados con el aparato de seguridad del régimen cubano, la corrupción o violaciones graves de derechos humanos. Estas entidades, incluidas GAESA, el Emporio de la Familia Castro y la élite de la isla, controlan aproximadamente el 80% de la economía y el 95% de las finanzas.
Las medidas han afectado incluso al turismo, uno de los principales motores de la economía nacional, ya que la mayoría de las principales aerolíneas han suspendido los vuelos a la isla. Y hay socios comerciales: la semana pasada, la compañía minera canadiense Sherritt International anunció que dejaría de participar directamente en empresas conjuntas en Cuba con efecto inmediato. La empresa es uno de los mayores inversionistas extranjeros de Cuba, con operaciones en sectores estratégicos como el energético y el minero.
Asimismo, la administración Trump ha dicho que una escalada militar es una posibilidad si la dictadura cubana no llega a un acuerdo para renunciar al poder.
insatisfacción pública
Rosneft logró contener el descontento popular en unas semanas reduciendo los cortes de energía. Sin embargo, eso cambió la semana pasada. La desesperación del pueblo provocó protestas, principalmente en La Habana.
Durante tres días, decenas de personas protestaron en la capital contra los cortes de energía, la crisis del agua y la miseria generalizada. Las protestas incluyeron lanzamiento de ollas y sartenes, quema de basura en las calles e incluso manifestaciones a plena luz del día frente a la sede del ayuntamiento.
“No podemos más”, se escuchó decir a alguien en un video que circuló el miércoles durante una protesta frente al ayuntamiento de San Miguel del Padrón, La Habana.
Se puede ver a madres con niños pequeños e incluso ancianos con ollas en la mano marchando frente a la sede del gobierno, o sede del gobierno, rodeados de soldados uniformados y vestidos de civil.
Algunas ONG han denunciado una mayor militarización en las últimas semanas, principalmente en la capital. Asimismo, la represión ha afectado a decenas de personas, muchas de las cuales fueron identificadas en vídeo y luego citadas y amenazadas por la policía política para impedirles volver a protestar.
El régimen también ha amenazado con matar a opositores y prisioneros políticos si Estados Unidos emprende una acción militar.