El empresario Víctor de Aldama afirmó que cobra 10.000 euros mensuales desde octubre de 2019 y no cobra comisión por distintos regalos (un coche, una moto y una intervención médica) que hizo al asesor del exministro, insistió el agente. Cordo García, en su declaración ante el Tribunal Supremo como imputado, negó las pretensiones de los más grandes y ofreció un relato diametralmente opuesto al del triunfador, que ayer incluso acusó al dúo Ábalos-Cordo de utilizarlo como “conector” para cobrar sobornos a los constructores para financiar al Partido Socialista Obrero Español.
A lo largo de la mañana, ante preguntas del fiscal jefe anticorrupción, Alejandro Luzón había estado al frente de los cargos por los que la fiscalía pedía una pena de 19 años y medio de prisión. Es persona de confianza en la Secretaría de Organización del Partido Socialista de los Trabajadores y en el Ministerio de Transporte de José Luis Ábalos. Siempre llevó este mantra que repitió innumerables veces, si pudiera ayudar, intentaría ayudar.
Sobre esta premisa, señaló que no tenía nada que ver con el contrato de compra de mascarillas por parte de la empresa centro de la conspiración (Management Solutions Company), aunque sí las recibía en Barajas porque lo que quería era “Si la empresa vinculada al Grupo Cueto conoció la licitación antes de que se emitiera la orden ministerial es porque “medio mundo sabe que gobiernos, comunidades autónomas y ministerios están buscando material sanitario”.
Como resultado, sus esfuerzos por encontrar empresas para entregar material médico se vieron limitados y no recordaba por qué pasó de querer comprar 4 millones de unidades para Puertos del Estado a comprar 8 millones de unidades en 36 minutos. “Pero si me ofrecen 16 millones de dólares, los acepto”, dijo, destacando que en realidad él “no tomó ninguna decisión” sobre estos asuntos y se limitó a “transferir” información que las empresas le proporcionaban a menos que le hicieran una oferta “loca” porque había “200.000 fraudes. “
Respecto al perfil de Jessica Rodríguez, el consultor (que también habló largo y tendido sobre su colaboración con las fuerzas de seguridad del Estado) explicó que la conoció a través del empresario Víctor de Aldama, y aunque no quiso confirmarlo por “respeto” a la joven, tanto los defensores de Ábalos como los suyos propios la calificaron como una “señora corporativa”. Cordo García dice que lo obligaron a pagar cuotas mensuales por el departamento que alquiló en Plaza de España porque lo amenazó con “irse”Si no se abordan sus problemas, la opinión pública “dirá algo personal”.
Sin embargo, negó saber que la mayor parte de los pagos mensuales se hacían por orden del empresario acusado, ya que siempre había creído que otro empresario (eventualmente socio del propio Víctor de Aldama), Alberto Escolano, le había ayudado “eventualmente” a ceder ese piso a la joven y al ministro hasta que encontraran otro lugar. Destacó que Aldama nunca le había reembolsado ningún dinero relacionado con el departamento.
También negó saber que Jessica Rodríguez, a pesar de estar empleada, en realidad no trabajaba para la empresa que cotiza en bolsa Ineco, insistiendo en que creía que “trabajaba de forma remota”. “No le dije a nadie que no fuera a trabajar”, dijo, admitiendo que sí habló con la entonces presidenta de Adif Isabel Pardo de Vera para cambiar el contrato del socio ministerial, y que discutió con Ábalos la decisión de que trabajara y estudiara al mismo tiempo.
Por otro lado, negó haber firmado un segundo contrato con Rodríguez, esta vez con Tragsatec (“No sabía que trabajaba en Tragsatec”). También negó haber hecho algún esfuerzo por molestarla en la segunda empresa.