El sábado, el juez Juan Carlos Peñado ordenó que Begoña Gómez fuera juzgada por jurado a falta de un recurso pendiente ante la Audiencia Provincial de Madrid. Penado acusó a la esposa del presidente del Gobierno de delitos como tráfico de influencias, corrupción empresarial entre particulares en el sector privado, malversación y malversación de fondos públicos.
Serán nueve ciudadanos, elegidos por sorteo, los que serán los encargados de decidir si creen en las acusaciones o en la defensa. En España, según la Ley de Jurados de 1995, la composición de un jurado de nueve miembros y dos suplentes la determinan los residentes en la misma ciudad de la provincia donde se produjo el delito. Deberán ser españoles, mayores de edad, saber leer y escribir, estar en condiciones de ejercer sus derechos políticos y no tener discapacidades psíquicas o físicas que les impidan el desempeño de sus funciones.
La mayoría de los veredictos emitidos por jurados populares son condenas. Según el Consejo General de Justicia (2016), los últimos datos de hace diez años, el 92,3% de los casos (193 de 209 casos) terminaron en condena.
¿Cómo está compuesto el jurado?
Los candidatos al jurado (que pueden ser convocados o no) se seleccionan por sorteo del censo electoral cada dos años. Hay varios obstáculos: ser procesado, cumplir condena por un delito intencional o ser suspendido. Tampoco pueden ser miembros del jurado popular representantes y senadores, miembros de la familia real o miembros activos de los círculos judiciales y financieros; así como las personas que tengan vínculos familiares, de amistad o interés directo o indirecto en la causa.
Para cada caso, un mes antes del primer juicio, se realizará un sorteo entre los candidatos del jurado de la lista para seleccionar 36 candidatos. Hay un período de excusa durante el cual los candidatos pueden exponer sus motivos para no participar en el cuestionario. Los cuestionarios respondidos por los candidatos a jurado deberán haber sido notificados previamente al Ministerio Público y a otras partes y podrán ser impugnados por falta de demanda o por incapacidad o incompatibilidad. A partir de entonces, si todavía quedan al menos 20 ciudadanos, nueve jurados serán elegidos nuevamente por sorteo como miembros del tribunal y dos como suplentes.
¿Qué delitos se pueden perseguir?
Los ciudadanos comunes sólo pueden perseguir los delitos contra el honor, la libertad y la seguridad cometidos contra el pueblo y los funcionarios públicos en el ejercicio de sus funciones. Estos delitos incluyen malversación de fondos públicos, como ocurrió en este caso, aunque estos casos rara vez son perseguidos.
¿Se pueden impugnar los miembros electos?
Sí. Según la ley, las partes, después de plantear las cuestiones que deseen (y de que el magistrado que preside el tribunal las declare pertinentes), pueden plantear impugnaciones sin plantear ningún motivo específico, hasta cuatro motivos para la acusación y hasta cuatro motivos para la defensa.
¿Qué sucede durante el juicio?
Los miembros del jurado tienen derecho a ausentarse del trabajo por causas justificadas, y la ley establece que la remuneración por cada día durante el juicio es de 67 euros, además, si es necesario, de una indemnización por el transporte en coche particular, alojamiento y manutención.
Los ciudadanos están obligados a comentar los hechos, pero nunca están legalmente calificados para hacerlo. Durante el juicio, el tribunal podrá interrogar a testigos, acusados y tasadores. Como ocurre con cualquier otro procedimiento, corresponde al juez decidir si la cuestión es admisible.
Finalmente, el presidente del tribunal deberá entregarles un formulario con hechos específicos para que puedan declarar si han sido probados culpables o no y deberán dictar veredicto de culpable o no culpable. Se necesitan siete votos para la culpabilidad y cinco votos para la inocencia. El magistrado debe dar forma jurídica a la sentencia y acatarla salvo contradicción en los hechos probados o defecto en la votación.
¿Qué pasa en un caso mediático?
Nueve ciudadanos permanecieron incomunicados durante las deliberaciones. El objetivo de esto es evitar el posible impacto de información mediática o incluso llamadas telefónicas relacionadas con el caso.
Esto no quiere decir que, en estos casos, los ciudadanos ya sepan cómo funciona el procedimiento: el juez Penado lleva más de dos años investigando a Begoña Gómez y la concluyó apenas unos meses antes de su jubilación.
El caso de Francisco Campos es otro ejemplo de proceso mediático: en 2012, un jurado votó cinco a cuatro para absolverlo a él y a Ricardo Costa, exlíder regional del Partido Popular, de “inocentes” de cohecho indebido por no haber tenido en cuenta la trama Guertel que le llevó a un proceso en Milán. Carlos Lirio, militante del Partido Popular que asiste a todos los juicios, fue fotografiado en la terraza del hotel donde se alojaba el jurado. Un año después, el Tribunal Supremo confirmó la decisión.