Según fuentes jurídicas, la Audiencia Nacional liberó este sábado a la ex activista socialista Lere Díaz con medidas cautelares (revocación de pasaporte, prohibición de salida y comparecencia ante el juzgado cada 15 días), precisando que la misma decisión se tomó también contra Vicente Fernández Guerrero, expresidente de la SEPI (Sociedad Nacional de Participación Industrial); El empresario vasco Antxon Alonso, propietario de la empresa Servinabar y miembro del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) Amigo del exsecretario de organización Santos Cerdán. Diez, Fernández y Alonso, que fueron detenidos el miércoles por su presunta implicación en una nueva trama de corrupción, comparecieron esta mañana ante el juez Antonio Pina, presidente de la Sala Sexta de la Audiencia Nacional. Las investigaciones se llevan a cabo bajo un alto nivel de secreto y se centran en delitos como prevaricación, corrupción, tráfico de influencias y organización criminal.
Según fuentes jurídicas, el magistrado no pudo ordenar su ingreso en prisión porque la fiscalía anticorrupción no solicitó el acceso al centro penitenciario, no había más partes presentes y el caso era secreto. El juez Pina ha dictado medidas cautelares requeridas por el sector público. Alrededor de la 1:40 p.m., Lyle Dies salió solo del tribunal estatal, cubriéndose la cara con un pañuelo, y tomó un taxi desde el lugar.
Pina lidera la investigación relacionada con la contratación pública, en la que la Fiscalía viene trabajando desde hace algún tiempo. El magistrado tiene previsto poner a los tres detenidos a su disposición a partir de las 10.00 horas de este sábado. La Guardia Nacional, que los detiene desde el miércoles, los trasladó esta madrugada al Juzgado Estatal, donde llegaron a las 8:30. Según fuentes jurídicas, Díaz y Alonso hicieron uso de su derecho a no declarar. Según estas fuentes, Fernández Guerrero ha respondido preguntas y negado violaciones.
Debido a que está clasificado, los detalles de este nuevo resumen sólo se conocen en fragmentos. Según fuentes cercanas a la investigación, la Unidad Central de Operaciones (UCO) del Instituto Armado de Investigaciones cree que los sospechosos forman parte de una supuesta trama de corrupción que comenzó a operar poco después de que los socialistas llegaran a La Moncloa a mediados de 2018 después de que Pedro Sánchez presentara una moción de censura contra Mariano Rajoy (PP). Fernández se hizo cargo entonces de SEPI y Dies fue nombrado director de comunicación de la empresa pública de uranio Enusa, cuyo presidente es José Vicente Berlanga, un dirigente cercano a José Luis Ábalos y que también está bajo sospecha.
Según fuentes jurídicas, el organismo armado se encuentra bajo revisión por montos de facturas que, según los agentes, corresponden a supuestas comisiones. El sábado, Fernández Guerrero, quien también se desempeña como consultor externo de la empresa, fue consultado sobre el contrato y la situación con Sevina Barr.
El jueves, fuentes jurídicas detallaron que se habían realizado 19 registros en provincias españolas. Entre otras cosas, la UCO acudió a un piso de la calle Diego de León de Madrid, donde Díaz se reunió con empresarios; un despacho de abogados en Sevilla; y la sede del Bar Sevina. Los agentes también estuvieron presentes en las oficinas de la empresa de energías renovables Forestalia. La Guardia Nacional también acudió a recoger información a las oficinas de instituciones como la SEPI; Enusa; Correos (Diz ejerció como director de Filatélica y Relaciones Institucionales tras trabajar en Enusa); la Sociedad Nacional de Promoción de la Industria y el Desarrollo Empresarial (Sepides); y la Dirección General de Política Energética y Minería del Ministerio de Transición Ecológica.