Sevilla lleva décadas siendo sede de grandes eventos deportivos. Esto no es nada nuevo. Alguna vez fue sede de la Copa Mundial de Atletismo, para la cual se construyó un estadio y ahora finalmente está en uso. Se le llama coloquialmente “olímpico” porque hay un sueño, no una utopía, … Organizar los Juegos Olímpicos. De 1999 a 2028, Sevilla acogerá 12 finales de copa, varios partidos de Copa de Europa, una final de UEFA… y en 2030 un Mundial. No hay duda de que el debate es si vale la pena pagar el costo.
La ciudad está llena de actividades y turismo. Es tan popular que los sevillanos a veces piden irracionalmente que se construya un muro, como si pudiéramos impedir la llegada de turistas o la apertura de hoteles. Todo lo que Sevilla puede hacer es imponer un impuesto turístico, cerrar el grifo de Airbnb o dejar de seleccionar ese tipo de coincidencias. Escenas extrañas y peligrosas entre ellas la carga policial en el Puente de Triana se repitieron ayer. Un año más soportamos a miles de personas tiradas en la calle con grandes botellas de cerveza en bares junto a la Giralda, la Alameda o el Altozano, que normalmente les multaban por exceder el aforo y tiraban cerveza a los que no tenían mesa de noche.
Sin embargo, no olvidemos que somos sevillanos, que ocupamos la plaza del Mercado de Wroclaw hace menos de un año, o salimos de la Piazza del Popolo de Roma cargados de botellas y bolsas. Digo esto para que aprendamos a no ver el espectro en los ojos de los demás. Sin embargo, nadie pasó más vergüenza que aquellos aficionados del Real Madrid que cantaban “¡Somos Anoeta, ETA!”. A pocos metros de donde asesinaron a Alberto y Assen. No cuatro personas, sino miles, dejaron a Mateos Gago como un vertedero, empañando la imagen de muchos turistas civilizados de Madrid y San Sebastián que aprovechaban para acudir al Gran Polo o a la plaza de toros.
El Sevilla es grande porque sabe abrir puertas. Lo que también tienes que hacer es aprender a alejarte de estos comportamientos. Se trata de apelar al sentido de la proporción. La lección de la final de ayer es si queremos seguir aprendiendo esas lecciones.