El Masters es un evento muy especial y cada jugador lo aborda de manera diferente. Alguien como José María Olazábal sabe que esta semana es su regalo personal. «A mis 60, sé que sólo me quedan dos o tres versiones … “Además, no pensaré en los resultados sino que aprovecharé cada momento que vivo aquí”, comentó el gipkoano con una sonrisa, a pesar de no clasificarse. Otros, como Jon Rahm, reconocen que se preparan como todos los torneos del calendario para intentar sacar siempre el máximo partido al evento. “Todo lo que podía salir mal salió mal el primer día y, aunque todavía no he encontrado la clave del problema, ya puedo ver signos de mejora. Veamos si podemos dar algunas buenas vueltas durante el fin de semana y terminar entre los diez primeros”. El vizcaíno arriesgó tras salvar una jornada complicada al terminar a dos vueltas de distancia. Ahora está a ocho golpes de ese objetivo, algo alcanzable para un tipo con su mentalidad.
Por último, hay quienes, a pesar de avanzar en circunstancias envidiables y clasificarse en los dos últimos días, no acaban divirtiéndose. “Lo único bueno es avanzar, porque como estoy jugando y como llevo jugando, las posibilidades de conseguirlo son muy pequeñas. Pero igual me siento muy, muy mal, golpeando mal la pelota, de un lado a otro…”, lamentó el castellonense (+3). Lástima que no encontró una solución al problema, ya que afirmó: “Cuando golpeo mal la pelota, mi juego se desmorona”. “Toda mi confianza se fue porque este es el mejor palo que he movido en mi vida”. “La situación lo puso en una situación desesperada y empezó a preocuparse. «Los pensamientos que me traía batear así no eran los más bonitos. “No sé si debería hablar de colgar el palo, pero nos estamos acercando a ello… Esto no es un calentamiento para una mala semana, sino para algo que se ha retrasado durante cuatro meses”, admitió con amargura.
Como ves, hay diferentes opiniones para todos los gustos, aunque quienes lo disfrutan sin dudarlo son los miles de aficionados que vuelven a ocupar las calles de Augusta. Aficionados de todo el mundo llegan al paradisíaco estado de Georgia en busca de las experiencias de golf más especiales, y algunas de ellas son muy especiales, como Rafa Nadal. El deportista más exitoso de España y amante de este deporte, llega invitado por Ana Patricia Botín, presidenta del Santander y socia del club. “Me encanta este juego y lo practico más ahora que cuando estaba en activo, eso sí, para adaptar el ‘swing’ a mi cuerpo torturado”, bromeó el mallorquín. Se le vio acompañando a Lahm por el campo, lo que Barika agradeció, aunque admitió no notar su presencia. «El apoyo de los tenistas es enorme. Carlos Alcaraz también me escribió esta mañana, lo cual es muy bueno para nosotros, dos de los campeones más luchadores del mundo son grandes embajadores del golf”, comentó orgulloso.
Mientras el resto de nosotros disfrutamos de los Maestros a nuestra manera, Rory McIlroy Lo comí un bocado a la vez. Ignoró a la multitud frenética y disfrutó de su propia grandeza, sumando birdies desde el principio (tuvo tres en sus primeros cuatro hoyos) para comenzar el día empatado con Sam Burns en el liderato. Y, aunque se estrelló en las siguientes seis carreras, con Patrick Reed atrapándolo, una brillante vuelta final lo puso en la cima para sorpresa de propios y extraños. Dejó Amen Corner dos carreras menos y después del descanso en la entrada 14 perdió cuatro carreras más en las últimas cinco banderas. Un final increíble para tomar una ventaja de seis golpes a falta de dos jornadas para el final, algo que nunca había sucedido en toda su historia. Después de esperar tanto hasta el año pasado, a Rory parecía haberle gustado la chaqueta verde.
Clasificación
1. R. McIlroy (IRN), -12
2. S. Burns (EE.UU.), -6
– P. Reed (Estados Unidos), -6.
4. J. Rose (Inglaterra), -5
– S. Lowry (IRL), -5
– T. Fleetwood (Inglaterra), -5
———-
45. S. García (ESP), +3
47. J. Ram (ESP), +4
74. JM Olazábal (ESP), +9