La Suprema Corte de Justicia del país (SCJN) confirmó la autoridad de la agencia antilavado de dinero del gobierno mexicano, la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), para congelar cuentas bancarias cuando sospeche de personas o empresas de actividades ilegales de lavado de dinero. De esta manera, la UIF no tendría que exigir una orden judicial antes de bloquear una cuenta sospechosa. Esta decisión sobre combate al lavado de activos complementa otra medida aprobada el año pasado tras la reforma a la Ley de Amparo, que prohíbe a los jueces otorgar suspensiones a entidades afectadas por el congelamiento de la UIF.
El proyecto, propuesto por la secretaria Loretta Ortiz y apoyado por una mayoría de parlamentarios, establece que la facultad de bloquear cuentas de la UIF no sea una sanción penal sino una medida preventiva administrativa y una molestia temporal. Esta distinción es importante porque si se considera una sanción penal, requiere control judicial previo. El abogado fiscal Luis Pérez de Acha señaló que esta medida está en línea con los estándares internacionales del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) al que pertenece México. “México tiene la obligación de congelar activos de inmediato y actuar con rapidez en casos de sospecha de lavado de dinero”, señaló en “X”.
La decisión del Tribunal Supremo se aparta de la jurisprudencia judicial anterior, según la cual la congelación inmediata de cuentas (es decir, sin necesidad de una orden judicial) sólo se aplica a petición de autoridades extranjeras. “Limitar el bloqueo a solicitudes explícitas (de autoridades extranjeras) crea obstáculos innecesarios para la UIF y viola su función de facilitar el ejercicio de poderes investigativos al erigir obstáculos que dificultan o imposibilitan prevenir conductas ilícitas”, señala la resolución.
Según la resolución, los congelados tendrán derecho a una audiencia ante la Unidad de Inteligencia Financiera para hacer valer la legalidad de los fondos congelados. También pueden acudir a los tribunales para que se les congelen sus cuentas y un juez decidirá si se mantiene la medida. Es decir, el control judicial seguirá a la acción de la Unidad de Inteligencia Financiera. En este punto, algunos ministros estaban divididos, argumentando que la medida violaba los derechos de propiedad de los ciudadanos. El ministro Giovanni Figueroa dijo: “Es típico que los procesos penales se lleven a cabo sin garantías. Esto es una privación de propiedad porque impide el uso indefinido de los recursos de la cuenta congelada”.