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El gobierno afirmó que no podía proporcionar datos sobre cuántas personas habían solicitado la ciudadanía en virtud de la Ley de Memoria Democrática, a pesar de que el período normal de tres años terminó en octubre pasado.

En respuestas a cinco preguntas grabadas por el PP, la administración admitió que no tenía forma de saber por qué “la implantación del nuevo modelo de registro civil” hizo que “no se digitalizaran todas las ofertas desde julio de 2024 hasta junio de 2025”. En otras palabras: hace casi un año que no hay luz.

Portavoz parlamentaria del Partido Popular, Esther Muñozdenunció la “opacidad” del proceso y presentó un pedido de amparo ante el presidente del Congreso, Francina Armengore, para que el gobierno proporcione a la Cámara de Representantes “los datos solicitados por los representantes”.

Esta norma permite a los descendientes de españoles que sufrieron el exilio, así como a los descendientes de miembros de las Brigadas Internacionales, adquirir la nacionalidad de españoles de origen.

En la práctica, el diseño de los requisitos y la interpretación por parte de los consulados hicieron más flexible el concepto de exilio, al no exigirse sistemáticamente pruebas de persecución política.

Esta disparidad también favorece a los descendientes de inmigrantes económicos tradicionales, especialmente en América Latina.

La administración tampoco especificó cuántas personas habían adquirido la ciudadanía de esta manera ni en qué lugar del censo electoral de CERA se encontraban.

Más de 2 millones

Los únicos números disponibles son de consejo general de ciudadanos españoles en el extranjero (CGCEE) muestra que el número de personas que han concertado citas es de unos 2,3 millones, de los cuales más de 1 millón de solicitudes han sido tramitadas.

Los procesos más activos se concentran en América Latina. El Consulado de Buenos Aires recibió un total acumulado de aproximadamente 645.000 solicitudes; seguida de La Habana (350.000), Ciudad de México (165.000), Distrito de Córdoba (Argentina) (aproximadamente 125.000) y Consulado de Sao Paulo (aproximadamente 150.000).

Aún así, el gobierno no ha dado detalles sobre cuántos documentos se han completado o cuántas ciudadanías se han otorgado realmente. El Ministerio de Asuntos Exteriores tampoco quiso dar más detalles sobre el plazo para resolver los documentos pendientes.

Los atascos burocráticos hicieron que el plazo inicial de dos años, que podría ampliarse a tres años mediante una cláusula adicional del artículo 8 de la ley, haya llegado al límite máximo.

El Partido Popular sospecha que este “apagón estadístico” enmascara una nacionalización a gran escala y el Gobierno no quiere cuantificar ni explicar su impacto, aunque ha afectado al censo electoral y a la política de inmigración.

“No sé qué es peor, si su descontrol o que están bromeando. ¿Cómo puede haber estatización y el gobierno no sabe cuántos son?”. preguntó Ester Muñoz, recordando que además, la administración estaba presionando para legalizar a los inmigrantes, cuyas cifras podrían llegar a los 500.000.

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