Todavía eran niñas cuando comenzó su amistad de toda la vida: la neozelandesa-flamenca Andrea y la estadounidense Bianca. Crecieron, cada uno en un lado diferente del océano. Se comprometieron, se casaron, tuvieron hijos, nietos y hasta bisnietos. Incluso hoy, casi 80 años después, su amistad sigue siendo inquebrantable.
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