Una gran villa en Cattenbroekerdijk, en Woerden, lleva diez años vacía. Notable: un jardinero siempre se asegura de que la vegetación que rodea la lujosa propiedad esté bien mantenida. ¿Y el residente? Parece haber desaparecido de la faz de la tierra tras una redada policial hace diez años.
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