Los aficionados habituales del AVW’66 tuvieron que acostumbrarse el sábado: no era Pieter Jan Klarenbeek, sino Renske van Hummel quien se sentaba en el banquillo como supervisor. Después de 23 años de leal servicio al club de fútbol Westervoort, el ícono del club tuvo que tomarse un descanso debido a su comportamiento durante los partidos.
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