6fa354cc-2726-42af-900e-fd95b21a90bf_facebook-watermarked-aspect-ratio_default_0.jpg

Según la Asociación Española Contra el Cáncer, el tabaco es responsable del 30% de todas las muertes por cáncer, ya que tiene un efecto devastador en nuestro organismo y provoca enfermedades graves. El tabaco también mata a unas 54.000 personas cada año en España; El 27,5% de estas muertes se deben a enfermedades cardiovasculares, incluida la diabetes, según el estudio publicado en la Revista Española de Cardiología (SEC).

En España el consumo diario de tabaco ha descendido, según la encuesta de salud EDADES 2024. Sin embargo, las cifras son claras: una de cada cuatro personas (casi el 30%) fuma a diario, y los hombres, en particular, son los que más fuman. En total, las encuestas muestran que casi el 70% de los fumadores diarios han considerado dejar de fumar en algún momento. Pero dejar de fumar es difícil porque la nicotina es adictiva para el cuerpo y el cerebro. Si esto es lo que proponemos este año, ¿qué podemos hacer para que esto suceda?

Abordar los problemas psicológicos de la adicción al tabaco

Cuando una persona decide dejar de fumar, a menudo descubre que no es sólo la adicción a la nicotina lo que le lleva a fumar. Esto se debe a que, aunque la mayoría de los fumadores inician el hábito durante la adolescencia, el comportamiento está asociado a sentimientos y situaciones específicas. Este apego emocional a los cigarrillos es el más difícil de romper y superar. Por tanto, comprender los efectos psicológicos del tabaquismo puede tener un gran impacto en la consecución de nuestros objetivos.

Esta dependencia psicológica que se acumula en determinadas situaciones –como eventos sociales, momentos aburridos, sobremesas, estrés, etc.– hace que dejar de fumar sea más difícil. Por tanto, los métodos psicológicos también son importantes.

Porque muchas veces, cuando una persona fuma, existen actividades y sentimientos asociados a este hábito. Entonces, la clave es identificar los factores desencadenantes que hacen que cada persona haga esto y tratar de anticipar cómo encontrarán maneras de lidiar con esos factores desencadenantes y combatirlos.

Plan de tratamiento: dejar de fumar

Dejar de fumar puede provocar ansiedad, estrés, irritabilidad y dificultad para concentrarse, síntomas que pueden resultar frustrantes para más de una persona (aunque estos síntomas también varían de persona a persona). Reconocer su origen es el primer paso para un tratamiento eficaz. En este sentido, como señala el psicólogo clínico Francisco Tabernero, “existe un protocolo de tratamiento bien establecido llamado cesación, diseñado por psicólogos para reducir de forma sistemática y progresiva la ingesta de nicotina a lo largo de un mes”. Con este protocolo es posible estudiar el grado de dependencia del tabaco, ya que permite detectar factores emocionales o psicológicos que pueden ser relevantes.

Aunque “esta estrategia dependerá de variables como cuánto y cuántos años lleva fumando el paciente, la ventaja es que puede reducir significativamente el síndrome de abstinencia y así prevenir síntomas como ansiedad, irritabilidad o problemas de sueño”, afirmó Tabenero. Se desarrollan diferentes métodos de tratamiento basados ​​en la terapia para dejar de fumar según la situación de cada individuo.

El objetivo es inspirar motivación, encontrar razones para dejar de fumar y proporcionar estrategias prácticas para desafiar la ansiedad y los impulsos del consumidor. Con el tiempo, el objetivo es reducir el consumo de tabaco hasta dejarlo por completo.

Comparte un objetivo o establece una fecha de inicio

¿Qué acciones pueden ayudar a que esto suceda? “Se ha observado que las personas que comparten el objetivo de dejar de fumar pueden mejorar sus esfuerzos para dejar de fumar. Fijar una fecha de inicio también puede ayudar”, afirmó Tabenero. En este sentido, si bien está bien hacer lo que elijas, es importante no hacerlo durante un momento estresante. Tabernero admite que si se sigue la estrategia para dejar de fumar, al ser un enfoque gradual, “lo más importante es que se marque y fije un día en el calendario que será el primer día que se dejará de fumar”.

Las estrategias conductuales pueden ser de gran ayuda para dejar de fumar. Empezamos hablando de acciones como hacer que nuestro entorno esté libre de humo; aprender a reconocer señales en las actividades diarias relacionadas con las ganas de fumar; afrontar estas señales y cambiar nuestro comportamiento, como salir a caminar en lugar de tomar café, o sustituir fumar por otras conductas, como leer o dibujar.

Respecto a los tratamientos que contienen pequeñas cantidades de nicotina, como el chicle, Tabenero afirmó que es “algo muy personal, aunque no hay datos que confirmen que realmente ayude. No se recomiendan las sustituciones con alimentos o cigarrillos electrónicos”, advirtió Tabenero.

¿Cuándo debemos buscar apoyo? “Dejar de fumar muchas veces es difícil y el apoyo profesional puede ayudar, especialmente cuando tenemos que dejar de fumar rápidamente por prescripción médica y no podemos hacerlo”, concluye Tabenero.

Referencia

About The Author