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La idea de restablecer el servicio militar voluntario, conocido como ejército, ha vuelto al debate público en las últimas semanas después de que Francia, Alemania y Croacia decidieran tomar algunas medidas para reactivarlo. Se suman, por tanto, a Austria, Chipre, Dinamarca, Estonia, Finlandia, Grecia, Letonia, Lituania, Noruega, Suecia y Suiza tienen servicio militar obligatorio.

En España, sin embargo, no se consideró esta posibilidad. Ya sea la versión obligatoria o la versión voluntaria. El gobierno ha dejado clara esta posición. Según ABC News, “realidad geográfica Nuestras amenazas son diferentes a las de otros países de Europa del Este. Aprovecharon en el Palacio de La Moncloa para destacar las decisiones que han tomado respecto de los efectivos de las Fuerzas Armadas, señalando que han puesto a España en el “camino necesario”: “Reforzar el presupuesto y las capacidades de las Fuerzas Armadas. Profesionales, plenamente integrados en los planes europeos”.

Aunque no puede sentar un precedente, en este sentido el Partido Popular se alinea con el Partido Socialista Español. Creen que “la situación en España es diferente” porque “la guerra actual ha cambiado” y, al ser híbrida, nuestro ejército necesita más drones y formación técnica, por lo que “esto no se soluciona imponiendo de nuevo el ejército”. Cuca Gamarra explicó que Alemania y otros países europeos están pasando por una situación diferente porque desbandaron sus ejércitos tras las guerras mundiales, pero no es el caso de España, que tiene un “ejército fuerte” y unas fuerzas armadas.especializado». Incluso señaló que la Guardia Nacional era una agencia “probablemente ubicada al pie del cañón” en lugar de restablecer el servicio militar voluntario civil.

“No se trata de no entender la situación o de no pensar que se necesitan más inversiones, porque lo es. Pero lo es”. No se requiere inversión Participar en el servicio militar voluntario como otros países”, explicó, al tiempo que aclaró que el Partido Popular “no forma parte” y no ha planteado el tema.

Única figura existente actualmente en las fuerzas armadas. Se trata de ciudadanos reservistas voluntarios que, tras realizar una formación básica y una formación especializada, son reclutados abiertamente e integrados temporalmente en unidades militares para apoyar misiones y mejorar capacidades. Era un sistema especializado y limitado que nunca se implementó a gran escala.

Desde una perspectiva sociológica, no hay duda: no es necesario. «Tradicionalmente las Fuerzas Armadas españolas son considerados modelos a seguir», explica María Martín, directora de Comunicación de GAD3, quien recuerda cómo la especialización incrementó significativamente su valoración. Advirtió que “un regreso al servicio militar, ya sea obligatorio o voluntario, tendrá una interpretación muy compleja a los ojos de la opinión pública”. GAD3 no dispone de datos para valorar el impacto real de esta medida, pero Martín destacó que en España “la imagen de los reservistas ya existe, pero tampoco está implantada a gran escala”.

También ha sostenido que “hay muchos mecanismos para fortalecer las Fuerzas Armadas sin recurrir a una fuerza voluntaria”, que van desde “incrementar su presencia en los centros educativos” hasta “explicar mejor a los ciudadanos cuáles son sus puestos de trabajo” o “mejorar las condiciones salariales para atraer personal cualificado”. “España debe afrontar el reto de reforzar sus Fuerzas Armadas desde otros ángulos”, concluyó. Y, desde el punto de vista económico, afirmó: “La verdad es que no creo que funcione. Desde el punto de vista presupuestario, sería una medida muy costosa y requeriría además una importante inversión de recursos humanos por parte de las propias Fuerzas Armadas. En cuanto a su utilidad real, y teniendo en cuenta la situación de la opinión pública en España, no sería una propuesta eficaz”.

Respeta la profesión

Las sociedades profesionales también avalan este diagnóstico. Marco Antonio Gómez, de la Asociación Española de Ejércitos y Marineros (ATME), reconoció que el debate sigue recurrente, pero rechazó posicionarse a favor o en contra: todo depende de si esta hipotética milicia “tiene algún significado práctico en el contexto actual”. Lo que excluye es la obligación: “La mentalidad de los jóvenes ya no es la de servir en el ejército por obligación”.

Recuerda que, en los últimos años del servicio de reposición, “el que quería ir finalmente podía ir”. Si nos fijamos en Europa, añade, el modelo de voluntariado sólo funciona si va acompañado de buenos salarios, carreras atractivas y una fuerte cultura de defensa. “Lo primero que hicieron fue Se duplicaron los salarios del personal militar profesional», insistió. En este sentido, en una reciente encuesta de Telemadrid, los jóvenes que se negaban categóricamente a alistarse en el ejército cambiaron de opinión cuando se mencionó un salario neto de 2.000 euros: “El problema es simple: no se puede atraer a nadie cuando un soldado profesional gana hoy 1.310 euros”.

“El problema es simple: no se puede atraer a nadie cuando un soldado profesional gana hoy 1.310 euros”

Marco Antonio Gómez

Presidente de la ATME

La inestabilidad que se ha ido acumulando a lo largo de los años es más importante que los uniformes. “Nos hemos convertido en una ONG barata para este gobierno y otros gobiernos; hacemos misiones, atendemos emergencias, incluso para responder a la peste porcina… todo por 1.300 euros”, lamentó Gómez. Se negó a considerar cualquier modelo de servicio, voluntario u obligatorio, mientras los profesionales eran expulsados ​​a los 45 años con salarios “contrarios” a los de Europa. Expulsar a profesionales con calificaciones brutales? , preguntó. Para él, la primera prioridad es otra: preservar la dignidad de la profesión. Sólo más tarde tiene sentido hablar de cualquier tipo de servicio. “Ocúpate primero de tus profesionales, como están haciendo países como Alemania, y luego hablaremos”.

Este enfoque también lo utiliza la Asociación Española de Unificación Militar (AUME). Su secretario general, Iñaki Pérez, dijo que cualquier intento de reanudar el servicio militar era “inviable”. El fin del servicio militar obligatorio suscitó fuertes reacciones sociales. “Hoy en día no hay lugar para pensar en cosas similares”. La razón de fondo del renovado debate es la falta de personal, pero Pérez destacó que el verdadero problema son las condiciones laborales. “La escasez de personal se debe a que no se cuida a los empleados. Los salarios son bajos, las carreras son menos predecibles, la naturaleza temporal persiste y se pierde talento”. Los ciclos de contratación tampoco funcionan: en el último ciclo de contratación, una cuarta parte de los solicitantes abandonaron durante la formación. Y las pérdidas no se limitaron a las tropas. “oficial Van a la comisaría local.los suboficiales eligen la Guardia Nacional y encuentran mejores salarios y estabilidad. Resumió la situación en una frase: “Antes la Guardia Nacional quería ser sargento; antes quería ser sargento”. “Ahora los sargentos quieren ser guardias”.

El Partido Popular y el Partido Socialista Obrero coinciden en que la situación en España es “diferente” por la actual guerra

En Militares Con Futuro, su secretario general, Marco Domínguez, argumentó directamente que este enfoque estaba equivocado desde el principio. El Ejército del siglo XXI debe basarse en un modelo de “modernización competitiva” y ser capaz de atraer personal cualificado. «Regresar al ejército de los 80 no es un modelo», dijo. Tampoco ve sentido a imponer obligaciones a los jóvenes: incluso los servicios propuestos activamente serían en realidad un “impuesto oportuno” en una etapa crítica de su futuro. Para él y otros, la clave es crear condiciones dignas: “La solución al problema no es imponer obligaciones, sino hablar de salarios justos que ayuden a retener el talento”. En el contexto actual, insiste, “hablar de servicio militar es ridículo”.

La visión dentro de las fuerzas armadas es igualmente clara. Los directivos que han estado ahí durante décadas creen que volver al antiguo modelo no es posible ni útil. Además de ser costoso, “fue altamente ineficaz porque los jóvenes salían de esa época sin un mínimo entrenamiento militar”. Hoy en día, a medida que los sistemas de armas se vuelven más complejos, sus deficiencias serán más graves y aumentará el riesgo de dañar materiales. Recordaron que lo que Europa proponía ahora no era una alternativa tradicional sino un servicio militar “profesional”, con buenos salarios y una orientación práctica. De hecho, España ya podía aumentar sus capacidades sin inventar nada: bastaba con ampliar las tropas profesionales y mejorar sus condiciones. Señalaron: “Los ingresos actuales de un soldado son de unos 1.300 euros, lo que no es suficiente para formar una familia y vivir en una gran ciudad, ni siquiera en una ciudad mediana”. Sin expectativas de futuro y oportunidades profesionales, pocas personas optan por unirse.

Lo que Europa propone ahora no es un sustituto tradicional, sino un servicio militar “profesional”.

En su opinión, la solución es clara: “En primer lugar, hacer atractivo al ejército”. Incentivos, formación sólida, apoyo a la vuelta al trabajo y un servicio verdaderamente digno. Sólo así España podrá proponer una “reserva nacional” similar a la de Estados Unidos, compuesta por civiles que, según sus capacidades, puedan contribuir a la defensa del país. También es necesario establecer mecanismos para considerar la duración del servicio como un mérito del gobierno. Sin ellos, cualquier debate sobre el voluntariado militar es inútil. Como concluyeron otros comandantes: “No hay nada más atractivo en unirse a las fuerzas armadas como una unidad que no sea la emoción y la aventura”.

En definitiva, este camino pasa por reforzar presupuestos y capacidades bajo un modelo plenamente profesional y coordinado con Europa. No reinstaurar el servicio militar, que ya no es apropiado ni siquiera en la sociedad española Tampoco satisface las necesidades de los ejércitos modernos.

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