La compra tradicional se está reduciendo frente a nuevos modelos como el alquiler, las suscripciones o la venta de segunda mano entre particulares y profesionales. «El cliente de leasing o suscripción no acepta esperas ni incertidumbres: quiere saber dónde está su coche y cuándo lo recibirá, … “Es como si compraras cualquier otro producto online”, explica. Félix MüllerCEO de ONLOGIST, plataforma digital especializada en transporte de vehículos personales.
El auge de estos modelos no es casualidad. Según la Asociación Española de Alquiler de Coches, a fecha de agosto de 2025, el número de matriculaciones de alquiler sólo en España ha superado las 230.000; Esta cifra, junto con el crecimiento del mercado de segunda mano y la promoción del pedido de automóviles, ha duplicado el volumen de transporte logístico antes de que cada vehículo llegue al usuario final.
Ante este nuevo entorno, las plataformas digitales se imponen como modelo operativo dominante. ONLOGIST permite a las empresas de alquiler, concesionarios o empresas de suscripción gestionar todas las recogidas y entregas desde un único panel, asignando cada transporte al conductor profesional más cercano y proporcionando trazabilidad en tiempo real y recibos digitales de recogida y entrega.
Por tanto, es necesario identificar las principales características y ventajas que tienen (o no tienen) estos servicios y saber elegir. Por ejemplo, un contrato de arrendamiento incluye una tarifa fija además de servicios como mantenimiento e impuestos. Esta es una buena opción para aquellos que quieren comprar un coche nuevo cada pocos años y tener una proyección de costes clara, pero puede resultar más caro a largo plazo.
Las suscripciones, por sí mismas, son un modelo flexible que puede variar desde días hasta meses y años, y ciertos servicios pueden estar incluidos o no en la tarifa.
Por último, los coches usados son ideales para quienes buscan una compra a largo plazo o para empresas con planes de renovación de flota. El coste inicial es menor, pero hay que correr con los costes de mantenimiento y una posible depreciación.