Cuando Abelardo de la Espriera asuma la presidencia de la república dentro de unas semanas, dará paso a un país donde la seguridad vuelve a ser, si no ya, una gran preocupación para los colombianos. Después de varios años de expansión de los grupos armados, crecimiento y diversificación de la economía ilegal y erosión de la capacidad institucional en gran parte de la región (un proceso que antecede incluso al gobierno de Gustavo Petro), la presión para mostrar resultados será inmensa.
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