La reacción política no se hizo esperar cuando David Sánchez, hermano del presidente del Gobierno, fue condenado a nueve años de inhabilitación por prevaricación. Gabriel Rufián, portavoz de ERC en el Congreso, consideró “previsible” la condena: “La derecha y la ultraderecha deberían saber que son votos para Sánchez, porque esto es un superávit importante. Y luego está Begoña Gómez, que será completamente condenada”, dijo en los salones del Congreso. El secretario de Transportes, Óscar Puente, consideró que el veredicto respondía “al único propósito de derrocar al Gobierno ante la imposibilidad de hacerlo a través de las urnas”, mientras que la portavoz del Partido Popular, Esther Muñoz, calificó el día de “histórico” y aseguró que “en cualquier país, esto derrocaría al Gobierno”. El diputado de Vox, José María Figaredo, fue más duro y afirmó: “Esta frase demuestra que esta gente es una salchicha”. Por otro lado, la interpretación de Soumare fue crítica con el propio veredicto: Alberto Ibáñez, portavoz adjunto del partido, insistió en los pasillos del Congreso que “los nueve años de inhabilitación son verdaderamente desproporcionados” y advirtió: “Deben tener cuidado de no ir demasiado lejos, porque dificultan que la gente confíe en el Estado de derecho en este país”.
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