El lunes, un tribunal de Sevilla acogió la primera audiencia oral contra Rafael Moreno y Aurea Borrego, dos ex alcaldes del Partido Socialista Obrero Español de Verbal del Aljarafé, algunos de los cuales están acusados de prevaricar el empleo ilegal de más de 20 de sus vecinos. … Los esfuerzos fueron descubiertos por la denuncia de la alcaldesa del Partido Popular, María Eugenia Moreno, del llamado “Plan 1000”, un manuscrito de un ex primer teniente de alcalde socialista que detallaba el plan del partido para comprar votos a través de un sistema clientelista que controlaba a cada vecino calle por calle y puerta por puerta y señalaba su ideología y necesidades laborales. Sin embargo, los hechos establecidos por la investigación del caso pueden haber sido prevaricados, por lo que se solicitó la inhabilitación de los dos exdiputados hasta por trece años, descartándose fraude electoral.
Rafael Moreno, a quien durante la primera reunión le impusieron un máximo de tres penas por otros asuntos, culpó del incidente. Primero, apuntó al secretario de auditoría del ayuntamiento por no haberle advertido de cualquier ilegalidad, y luego apuntó a la junta andaluza y a la diputación provincial porque la contratación estaba determinada por un programa especial de empleo. Sin embargo, según explicaron a este periódico fuentes del caso, un informe de auditoría dio la voz de alarma sobre las irregularidades, tal y como se puso de manifiesto en el juicio del lunes. Pero Moreno no planteó suficientemente sus objeciones, lo que hizo Aureia Borrego a petición del secretario de Estado.
En el ayuntamiento de Vervard Al Jalafi hay poco más de tres mil habitantes, pero más de trescientos están empleados, es decir, más del diez por ciento de la población. Incluso Area Borrego, que llegó a ser alcalde en 2015 y también fue acusado, admitió que el personal de la ciudad era demasiado grande y había que ajustarlo. Además de imputar responsabilidades, Rafael Moreno y otro imputado respondieron a todas las partes presentes en el tribunal e intentaron defender las prácticas laborales: “En los pueblos pequeños atacan al alcalde, pidiéndole trabajo, una casa…”. Si bien Moreno argumentó que existían documentos de contratación, la interventora secretarial confirmó en su testimonio lo que ella misma dijo en el informe: no había bolsa de trabajo, no había documentos, etc. Dos exalcaldes declararon que estos contratos estaban dentro del alcance de programas de servicios sociales o programas de emergencia. El ex alcalde restó importancia al informe.
El juicio comenzó el lunes y la defensa pidió que se desestimaran partes del proceso por violación de los derechos de la defensa, porque lo que comenzó como una investigación sobre fraude electoral y corrupción podría terminar siendo una evasión. El tribunal, presidido por la jueza Pilar Llorente, que lleva la parte política del caso ERE, decidirá cuándo se dictará sentencia. El primero en anunciar la decisión fue Rafael Moreno, quien ejerce como alcalde desde hace 18 años. Admitió que firmó lo que le pusieron delante, confiando en el trabajo del técnico (en este caso el secretariado interventor). Pensé que todo estaba correcto.
Plan Mil Talentos
El lunes también fue el turno de la alcaldesa, la popular María Eugenia Moreno, y de la Guardia Nacional de elaborar un informe sobre los hechos. Ambos vinieron a confirmar todo lo que este periódico había dicho desde que dio a conocer la noticia a finales de 2019. El martes y miércoles de esta semana los vecinos se beneficiarán de esos contratos supuestamente ilegales del llamado “Plan 1000”, un manuscrito descubierto por diputados del PPP cuando llegaron al Ayuntamiento hace siete años. Esto fue descubierto accidentalmente debido a una falla en la trituradora. El documento revela el supuesto “modus operandi” del ayuntamiento socialista de utilizar recursos públicos para mantenerse en el poder.
El objetivo es llegar a mil votos, lo que garantiza la mayoría absoluta. La lista de potenciales votantes puerta a puerta iba acompañada de una lista de vecinos empleados temporalmente en diversos servicios municipales como la construcción, la guardería o el servicio del hogar. El autor del manuscrito, también teniente de alcalde socialista, admitió ante un juez que elaboró una lista de vecinos y les pidió que votaran a cambio de los beneficios que les concedería el ayuntamiento dándoles trabajo, pero que finalmente no llevó a cabo el plan.
En este caso, la Guardia Nacional solicitó al actual alcalde todos los expedientes de 1.052 contratos firmados por el ayuntamiento, pero faltaban más de la mitad, exactamente 690 de ellos. Sin embargo, el juzgado de Sevilla, que ha reabierto el caso en dos ocasiones, señaló que los distintos contratos firmados por los exalcaldes con 21 vecinos, las declaraciones de algunos de estos vecinos ante la Guardia Nacional y el informe emitido por el secretario del ayuntamiento interviniente demostraban básicamente que “la existencia de un delito no puede considerarse delito”. Se excluyó la conducta del demandado entre 2014 y 2019, lo que puede constituir prevaricato porque la citada contratación fue “realizada de manera absolutamente irregular, sin tramitación de expediente alguno, y sin observar los principios de concurrencia, igualdad y mérito”.
Para la Fiscalía, los dos imputados de la Alcaldía del Concejo Municipal de Verval del Alharafi “continuaron empleando a diversos vecinos de la localidad de forma absolutamente irregular” durante un período de cinco años. En su certificado de calificaciones, el Ministerio Público detalló una serie de empleos temporales relacionados con siete vecinos concretos impulsados por el Consejo Presbiteriano durante la fase del PSOE. En el primer caso, por ejemplo, una mujer fue contratada como asistente de guardería “al amparo de ciertos dichos contratos”, acusó la demandada Aurea Moreno Borrego a Rafael Moreno y otros sin seguir el procedimiento selectivo establecido al efecto para cubrir dichos puestos.